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Van ya más de dos meses y nadie abre la boca. Se pasan la pelota de unos a otros y nadie se inclina por una cosa u otra. La UCI y la AMA han utilizado a Alberto para ahondar en sus rencillas, y ahora la Federación Española guarda un silencio sepulcral. Contador pidió en su día una resolución rápida, y de momento sólo le salta el contestador. Cada vez con una voz diferente, pero con el mensaje repetido.

Y no es serio. No lo sería en cualquier deporte, pero muchísimo menos en uno como el ciclismo, que trata desde hace años de huir de las trampas que él mismo se puso en las décadas anteriores. Pero de un tiempo hacia aquí las cosas no se hacían mal del todo. Se perseguía a los tramposos y se les sancionaba en cuanto eran pillados, algo que denota a las claras que ningún organismo crea en la culpabilidad de Contador. O si lo creen no están nada seguros, ya que si no la sanción hubiera sido inminente. Y es que hay veces  que demostrar la culpabilidad es difícil, pero demostrar la inocencia es imposible.

Alberto Contador sigue aguardando la resolución de su positivo por clembuterol

Y en esas está Alberto. El otro día en Teledeporte manifestaba que no cree que haya posibilidad de que le acaben sancionando, y lo más impactante,  que si hay una sanción larga es posible que cuelgue la bicicleta, lo cual si que sería una verdadera lástima -incluso aunque se hubiese dopado-. Estos fueron los titulares de los que se hicieron eco los medios, pero durante la entrevista el de Pînto soltó alguna perla más, como que ahora ocupa más sitio en los propios medios de lo que lo hacía ganando los Tours. Y aquellos que seguimos el ciclismo sabemos que es una gran verdad, ya que antes el ciclismo era un deporte menor en las páginas deportivas, mientras que ahora el nombre de Contador sale tan arriba en los medios virtuales como el de Rafa Nadal o el de Fernando Alonso. En definitiva, Contador ahora si es noticia, lo cual es muy triste.

Y sin embargo no es noticia que Joaquím Rodríguez, “Purito;” haya acabado el año en la primera posición del ranking. Una pequeña esquinita mal redactada en los breves y se pasa a otra cosa, como un seguimiento completo de las ruedas de prensa de José Mourinho y Pep Guardiola. Pero un periodista escucha la palabra “dopaje” y de repente todos los micros están en ON, lo cual también es triste. Eso si, nadie se escandaliza por los irrisorios controles que se pasan en casi todos los demás deportes, cuya exigencia es mínima en comparación con una vuelta de tres semanas pedaleando 200 kilómetros al día. Pero lo de verse las etapas y hacer crónicas trabajadas no se lleva. No vende y no cabe en los medios.

Purito Rodríguez acaba el mejor año de su carrera como número uno de la UCI, pero eso no vende

Soluciones para el dopaje no hay muchas, pero se podría empezar por reducir un poco las etapas, o hacer Tours, Vueltas y Giros de 15 días, además de liberar un poco el calendario. La otra opción es permitir ciertas sustancias, pero en teoría se atentaría contra el espíritu deportivo. Y en esas estamos, porque mientras no se haga nada no cambiará nada. Lo dijo Edmund Burke hace más de un par de siglos: “Para que triunfe el mal sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada”. Si lo aplicamos al terreno de la bici nos daremos cuenta de que actualizar los laboratorios de detección hasta el infinito no es el camino, porque supondrá un viaje en paralelo a los avances que se hagan en los laboratorios de tramposos, sólo que un tiempo detrás. Se hallarán nuevas sustancias invisibles y se las meterán todos. Para cuando empiecen a pillar a los primeros esas sustancias estarán casi obsoletas, con lo que jamás se saldría de esa espiral de doping y de controles.

Por eso hay que hacer algo para que el ciclismo no muera. Porque aunque no lo parezca somos muchos los que pasamos horas en el sofá viendo a super-hombres dando bocanadas hasta la extenuación en pendientes que es difícil subir en coche. No sólo Alberto Contador, también Andy Schleck. Y un poco más atrás, los Denis Menchov, Vincenzo Nibali, Ezequiel Mosquera, Samuel Sánchez, Robert Gesink, Cadel Evans, el propio Purito o incluso Alejandro Valverde. Y como no asistir a las exhibiciones contra el reloj de Fabian Cancellara, u otros como el mítico David Millar, Gustav Larsson, Bradley Wiggins, Michael Rogers o Tony Martin. O ver a todo el Columbia llevando a Mark Cavendish a la victoria, luchando con nombres como Alessandro Petacchi, Thor Hushovd, Tyler Farrar, Óscar Freire o André Greipel. Y qué decir de las locuras de escapadas de los David Moncoutie, Sylvain Chavanel o Philipp Gilbert. Son tantas cosas, tantos juegos en un sólo deporte, que se hace difícil pensar en su final si de verdad eres fan. Y me dejo muchísimos nombres en cada una de las listas, además de grandes gregarios como el incombustible Íñigo Cuesta, que salió con el dorsal número 1 en su decimoséptima participación en la Vuelta a España.

Íñigo Cuesta, con 41 años y 17 participaciones en la Vuelta a España, todo un ejemplo para el mundo del ciclismo

Hay que arreglarlo como sea, y empezando por el que ha sido su máximo exponente a lo largo del último lustro: señores de la Federación Española, a la atención de quien corresponda: Para bien o para mal, solucionen el caso Contador.

Empieza el Masters y las ocho mejores raquetas del año ya están en Londres. Son casi los mismos del año pasado, pero faltan precisamente los dos finalistas, Nikolai Davydenko y Juan Martín Del Potro, cuya temporada ha sido un infierno de lesiones y ha dejado un par de vacantes en el torneo final del año. Estarán Roger Federer y Rafa Nadal, estarán Novak Djokovic y Andy Murray, estará por supuesto el flamante número 4 del mundo, Robin Soderling, y como siempre estará Andy Roddick. Volverá David Ferrer tras dos años de ausencia; y finalmente habrá una cara nueva, el checo Thomas Berdych, a quien hace años que se le esperaba por el top 10 pero que hasta este año no se ha consolidado en esas posiciones cabeceras. Al final Verdasco estará como primer reserva, acompañado por Mikhail Youzhny y Jurgen Melzer, que si disputará el doble.

Las ocho mejores raquetas del año ya están en Londres para disputar el ATP World Tour Finals

Con este increíble menú, sólo queda anudarse la servilleta al cuello y pasar una semana en el sofá degustando tenis sin parar, porque el sorteo nos ha deparado unos tempranos cruces más que sugerentes. Con el nivel de estos ocho tenistas, es difícil ponderar quien ha salido más beneficiado del sorteo, pero entre los españoles parece que Rafa se ha llevado la mejor parte. Ferrer ha quedado encuadrado en el grupo B, a priori el de máxima exigencia, y que abrirá las hostilidades. Para abrir boca tenemos un Murray-Soderling, a quienes tan solo 20 puntos separan en la lista de entradas, donde Robin se ha colado por primera vez entre los cuatro primeros, consolidándose como el quinto magnífico del tenis actual. Y por la tarde tenemos nada más y nada menos que un Ferrer-Federer, una reedición de la final de hace tres años, en la que hasta ahora suponía la única participación del alicantino en la Copa de Maestros.

Por su parte, parece que Rafa tendrá ligeramente más fácil el camino a semifinales (o al menos todo lo fácil que se podía esperar del sorteo dada la magnitud de todos los rivales). El grupo A se abrirá mañana lunes con un Djokovic-Berdych en el turno de mediodía, y se cerrará con el Nadal-Roddick por la noche. Si todo sigue el rumbo lógico, Rafa y Nole se colarán en semifinales, pero ya sabemos de sobra que este torneo casi siempre depara sorpresas. Todos los jugadores llegan muy castigados de una dura temporada, y habrá que ver quienes llegan mejor de los ocho a estas alturas. Además hay que contar con el factor psicológico, más importantes si cabe en este torneo, el único del circuito individual en el que perder un partido no implica necesariamente un billete de vuelta a casa.

En este contexto aparece Nadal, que si finalmente consiguiera imponerse en Londres pondría el broche de oro a una temporada espectacular. Evidentemente no va a ser nada fácil, pero tampoco fue fácil ganar el segundo Wimbledon ni el primer US Open. Siendo Rafa Roland Garros si que parece un poco más fácil, pero aún así hay que ganarlo. Ahora tiene ante si la ocasión de anotarse cuatro de los cinco grandes de la temporada. Y si lo hiciera se aseguraría el número uno mundial casi hasta después de Wimbledon 2011. Pero lo mejor de todo es que Nadal parece haber llegado a un nivel en el que sólo él puede bajarse de esa posición. Está en el mejor momento de su carrera, y cada día sube puestos en todas las clasificaciones históricas. Ahora mismo le separan cinco partidos de la victoria, e incluso puede permitirse perder uno de los tres primeros.

Rafa Nadal puede cerrar el domingo en Londres el mejor año de su vida deportiva

Quizás el más difícil sea el de esta noche contra Roddick, que probablemente era el peor rival para abrir boca debido a su juego. Rafa no estuvo en Bercy y puede acusar la falta de partidos ante un rival que no da ningún tipo de ritmo, que es justo lo que necesita Nadal para entonarse. Aún así evidentemente es el favorito, y es obvio que hay que ganar a todos para llevarse el torneo (o en este caso, a dos de los del grupo y luego otros dos más), pero seguro que preferiría tener a Andy en el segundo o tercer partido. Pero es lo que ha tocado y no hay motivos para quejarse, porque ya hemos dicho que no le ha tocado el grupo difícil.

Sería bonito que consiguiera ganar su primer torneo de maestros, pero pase lo que pase Rafa puede estar más que orgulloso de la temporada que ha hecho. Se ha impuesto en tres de los cuatro grand slams, sumando para ello su primer US Open, pero es que además logró imponerse en los tres Masters 1000 de la temporada en tierra batida, que ha sido bautizado como el Clay Slam: Montecarlo, Roma y Madrid, previos a Roland Garros. Además se impuso en el ATP 500 de Tokio en pista dura. Pero quizás el dato que más asusta es que no ha perdido una sola final desde Doha, a principios de la temporada, donde le derrotó Davydenko. Ha llegado a ocho finales y se ha llevado siete títulos, lo que está creando sobre su figura un aura de imbatibilidad que tiene desquiciados a todos sus grandes rivales. Este año sus víctimas han sido Fernando Verdasco, David Ferrer, Roger Federer, Robin Soderling, Thomas Berdych, Novak Djokovic y Gael Monfils. En total cinco de sus siete rivales en Londres ya han perdido una final contra Rafa este año (sólo se han salvado Murray y Roddick, que este año no se han encontrado con él en ninguna última ronda).

Números que asustan, y mucho. Pero asusta todavía más la sensación de invencibilidad que transmite Rafa este año, la desesperación que llega a generar en sus rivales cuando se enfrenta a ellos, llevándoles a creer por momentos que resulta imposible hacerle un solo punto. Saben que si Nadal está cerca de su mejor nivel lo más probable es que la impotencia se acabe apoderando de ellos. En resumen, si consigue jugar al nivel que ha desarrollado durante gran parte de la temporada tendrá todas las papeletas para hacerse con el triunfo final.

Ayer se confirmó que el alicantino acompañará a Nadal en Londres en la renovada ATP World Tour Finals (la Copa de Maestros de toda la vida). Y se confirmó de forma agridulce, porque la derrota de Fernando Verdasco ante Gael Monfils llevaba a David al Masters justo antes de empezar su partido ante Jurgen Melzer, quien ya antes de empezar Paris-Bercy necesitaba prácticamente un milagro para meterse entre los ocho mejores. Con Mikhail Youzhny eliminado de la pelea tras retirarse ante Ernest Gulbis, y Thomas Berdych con el billete casi sellado, Ferrer lo tenía fácil para ser el séptimo integrante del torneo, gracias a su gran final de temporada culminado con la victoria ante Marcel Granollers en el ATP 500 de Valencia, del que el mismo es patrocinador junto a Juan Carlos Ferrero.

El alicantino David Ferrer estará entre los ocho mejores de Londres

Así las cosas, el puesto disponible se lo tenían que disputar Verdasco y Roddick, pero la extraña derrota del madrileño ante Monfils -en el que éste estuvo a punto de cometer una doble falta con match-ball en contra-, le dejó el camino en bandeja al tenista de Nebraska, que estará nuevamente entre los ocho mejores del año. Fer irá como primer suplente, lo que puede suponer que España vuelva a tener tres integrantes en el torneo final, algo que no pasaba desde 2002, cuando Albert Costa, Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero representaron a España en Shanghai, en el que Ferrero perdió la final ante Lleyton Hewitt tras eliminar a Moyá en semifinales.

Desde entonces, y con la única excepción del 2005 (también 2008, aunque Nadal no estuvo por renuncia), siempre ha habido presencia española. En 2003 repitieron Ferrero y Moyá, quien también participaría en 2004. Tras el lapsus de 2005, donde hubo hasta cuatro tenistas argentinos (Gastón Gaudio, Mariano Puerta, Guillermo Coria, y el que terminaría imponiéndose, David Nalbandián). En 2006 asomó la cabeza Nadal, acompañado de Tommy Robredo. Desde entonces Rafa nunca ha faltado al certamen. En 2007 fue con David Ferrer, que perdió la final ante Federer, y tras la renuncia de Nadal al año siguiente; en 2009 fueron Rafa y Fer los representantes de la primera edición del ATP World Tour Finals. Si al final Verdasco llega a entrar, se culminaría una de las mejores temporadas de la historia del tenis español.

Verdasco acaba noveno y tendrá que esperar como primer suplente

En definitiva, a los cuatro de siempre: Rafa Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray; se les han unido el sueco Robin Soderling, el checo Thomas Berdych, el español David Ferrer y el norteamericano Andy Roddick. Verdasco esperará en el banquillo por si se produce alguna baja entre los ocho, algo bastante habitual en años anteriores.

Sean dos o tres, hay claras opciones de traerse el tercer título a España, tras el lejanísimo de Manuel Orantes en 1976, y el de Álex Corretja en 1998, que acumula ya una preocupante capa de polvo. Nadal siempre es un valor seguro, y esta temporada está más fino que nunca, y Ferrer ha demostrado que se le da bastante bien, llegando a la final en su única participación hasta la fecha. Sea como sea, el espectáculo está más que asegurado en Londres del 21 al 28 de Noviembre. Será una semana plagada de encuentros que en otros torneos no se ven hasta el viernes o el sábado, siendo el postre ideal para todo buen gourmet del tenis.

Que no es otra cosa que ganar torneos. Las malas lenguas -siempre las hay, cuando se trata de aventurar el ocaso de algún gran campeón-, hablan de que jamás volverá a ser el que fue, que este año ha sido el inicio de un declive del que ya no volverá a recuperarse. Curiosamente se oyen ahora las mismas voces que sonaban en 2008, la primera vez que Rafa Nadal consiguió destronarle; y que se ocultaron cuando el suizo recuperó el cetro mundial. En 2010 el balear ha sido muy superior a todos, y ha conseguido bajar a Federer por segunda vez, y de forma más rotunda. Parece que no hay fisuras, pero no cabe duda de que Federer se va a dejar las muñecas en el intento de buscarlas. Ya otra cosa es que lo consiga.

Pero se ha puesto manos a la obra. Ha preparado a conciencia este final de temporada con la intención de imponerse en el Masters. Tras llegar a la final de Shanghai, donde un gran Andy Murray le barrió de la pista, ha conseguido imponerse en el ATP 250 de Estocolmo, derrotando en la final al alemán Florian Mayer por 6-4 y 6-3. Un triunfo que le va a venir muy bien para encarar el final de temporada, donde tras jugar en su tierra natal el ATP 500 de Basilea, jugará el último Masters 1000 de la temporada, el de París-Bercy, para acudir finalmente a la Copa de Maestros de Londres.

 

El suizo Roger Federer, levantando en Estocolmo el 64º título de su carrera

 

Roger quiere seguir haciendo historia, y con la victoria del domingo lo ha vuelto a conseguir, ya que ha elevado su número de trofeos a 64, superando al sueco Bjorn Borg e igualando al norteamericano Pete Sampras, el anterior dominador del circuito, empatando en la cuarta posición de todos los tiempos. Por delante ya sólo quedan John McEnroe con 77, Ivan Lendl con 94, y en lo más alto Jimmy Connors con 107. Quizás fue eso lo que le puso emotivo, ya que dijo que ahora saborea más cada triunfo porque nunca sabe cuando va a ser el último. También puede ser sólo un farol. Con Roger nunca se sabe, pero no cabe duda de que en 2011 seguirá estando arriba.

Respecto a lo que queda de 2010, se va dilucidando la composición del torneo de maestros de Londres, renombrada el año pasado como ATP World Tour Finals. Con los cuatro dominadores del circuito ya metidos (Nadal, Federer, Djokovic y Murray), y la segura presencia de Robin Soderling, quinto en discordia a día de hoy, quedan tres plazas para un gran número de tenistas. A día de hoy las ocupan el checo Thomas Berdych y los españoles Fernando Verdasco y David Ferrer, que podrían elevar al número de tres la representación nacional en Londres.

 

David Ferrer y Fernando Verdasco buscarán acompañar a Rafa en la Copa de Maestros de Londres

 

No tienen una tarea fácil. Un ejército de tenistas lo darán todo para colarse entre los ocho nombres que pelearán el último título del año. Parece que Andy Roddick, actual número 9 no va a llegar en forma a la cita, pero detrás vienen tenistas como los rusos Mikhail Youzhny (10º), y Nikolai Davydenko (11º y actual campeón), el austriaco Jurgen Melzar (12º), o el francés Jo-Wilfred Tsonga (13º), que lo van a dar todo en Basilea y París para obtener el billete a Londres. Lo que está claro es que independientemente de que lleguen unos u otros, el nivel del torneo va a volver a ser espectacular. Esperemos que David y Fernando puedan llegar.

Tradicionalmente el tenis ha sido un deporte de grandes dominadores y duelos que han marcado diversas épocas. En los 70 y los 80 sólo el sueco Bjorn Borg lograba colarse en la tiranía estadounidense, establecida primero por Jimmy Connors, y después por Ivan Lendl y John McEnroe. A finales de los 80 sufrió un pequeño bajón, hasta que en el 93 emergía la figura de Pete Sampras, que acabaría convirtiéndose en el gran dominador de la década, siempre con el permiso de su compatriota André Agassi.

De ahí sucedió otra pequeña crisis hasta que llegó Roger Federer. Muchos tenistas diferentes liderando la ATP durante escasos periodos de tiempo, incluyendo los dos primeros españoles en lograrlo -Carlos Moyá lo fue durante dos semanas en 1999 y Juan Carlos Ferrero comandó la lista durante 8 semanas en 2003-, y alguno un poco más duradero, como el brasileño Gustavo Kuerten o el australiano Lleyton Hewitt. Pero fue el suizo el que estableció una tiranía de cuatro años, hasta que en el 2008 apareció Rafa Nadal. Federer consiguió recuperar el liderato un año más tarde, pero volvió a perderlo este 2010 en el que Rafa ha sumado tres títulos de Grand Slam.

Pocos dudan de que el gran Roger volverá, pero lo que no está tan claro es que Rafa le deje subir al número uno. Esto lleva a plantearse si estamos ante el inicio de una dictadura de Rafa Nadal que se extienda durante varios años, o si por el contrario Federer u otro outsider lograrán desbancarle o acercarse. Para ello habrá que ver quienes son esos aspirantes, y en la actualidad hay uno que se eleva por encima del resto: el escocés Andy Murray.

 

El escocés Andy Murray, reciente ganador en Shanghai

 

Viene de ganar el Masters 1000 de Shanghai, vapuleando en la final a Federer, a quien ya ha ganado en ocho ocasiones. Esta victoria supone el sexto título de este nivel en su carrera de un total de 16, y aporta un dato interesante. Este Masters, sumado al de Toronto que se adjudicó en verano, hacen que sea el único jugador junto a Rafa Nadal en lograr más de un Masters 1000 este año (el español lleva tres). Supera en esta clasificación al suizo Roger Federer, al croata Ivan Ljubicic y al estadounidense Andy Roddick, vencedores de un título cada uno. Sorprende la ausencia en esta lista del serbio Novak Djokovic, reciéntemente relevado por Federer a la tercera posición mundial, y cuyas únicas victorias en 2010 corresponden a los ATP 500 de Dubai y Pekín.

Y es que Djokovic parece que se está quedando por el camino después de su potente irrupción en el circuito como alternativa real a la dicotomía Rafa – Roger, pero su falta de constancia y su incapacidad para sacar su mejor tenis en los momentos más difíciles están cortando su progresión. Nadie duda de que tiene muchísimo tenis, pero lo cierto es que Andy Murray le está comiendo la tostada. Y esta diferencia no es una cuestión de resultados, es algo que se aprecia viendo sus actuaciones. Djokovic enlaza partidos magníficos con auténticos desastres, es raro incluso cuando gana que no tenga unos momentos de bajón. Dobles faltas que no vienen a cuento y una gran facilidad para borrarse de los partidos. Afortunadamente es tan bueno que contra la mayoría de los jugadores le da tiempo a reponerse y acabar llevándose la victoria, pero cuando llegan las rondas finales de los grandes torneos se le empieza a encoger el brazo y se le suele atragantar cualquier rival que le sepa mover.

También se puede atender a los rivales que se han encontrado en las finales importantes que han ganado. Djokovic consiguió su único Grand Slam ante Jo-Wilfred Tsonga, mientras que ha logrado sus cinco Masters 1000 ante Guillermo Cañas, Stanislas Wawrinka, Mardy Fish, Gael Monfils, y por fin, uno ante Federer. También ganó la Copa Masters ante Davydenko. Por su parte, perdió dos finales del Open USA, una ante Roger y otra ante Rafa, y seis finales de Masters 1000, tres ante Rafa, una ante Roger y dos ante el propio Murray.

El escocés por su parte ha perdido las dos únicas finales de Grand Slam que ha disputado, ambas ante Federer; pero a cambio muestra un registro de 6-1 en las finales de Masters 1000, donde sólo le ha derrotado Rafa y donde ha conseguido dos victorias ante Federer, dos ante Djokovic, una ante el argentino Juan Martín Del Potro, y una ante el francés Gilles Simon. Esto nos quiere decir que Djokovic tiende a ganar cuando se le allanan los cuadros de los torneos, mientras que Murray consigue sus mejores victorias ante los tenistas que comparten con él la parte alta del ranking ATP.

Está claro que Federer puede volver por donde solía, o que Djokovic puede encontrar la continuidad que su juego pide a gritos. Incluso que otros nombres como Del Potro o el letón Ernest Gulbis, o incluso el checo Thomas Berdych den el paso adelante necesario para acercarse a Rafa; pero está claro que si alguien puede crecer lo suficiente como para llegar a su altura es Andy Murray, quien a sus 23 años parece haber encontrado la línea en su juego que le lleve a consagrarse como el primero de los outsiders, y quien sabe si a evitar la incipiente tiranía del balear, formando junto a él una época común en el tenis. En su raqueta estará.