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Los Grizzlies de Marc han hecho historia colándose en semifinales tras eliminar a los Spurs de Tim Duncan

Anoche acabó la primera ronda del playoff de la NBA, consumándose la gran sorpresa. Los Memphis Grizzlies de Marc Gasol lograban colarse por primera vez en su corta historia en unas semifinales de conferencia. Y por si fuera poco, lo hicieron ante el mejor equipo de la temporada regular en la Conferencia Oeste, los San Antonio Spurs de Tony Parker y Manu Ginobili, que se presentaban en la fase final con un balance de 61-21. Durante prácticamente todo el año marcaban la pauta de la liga, pero al final se vieron superados por los Chicago Bulls de Derrick Rose, Luol Deng o Carlos Boozer, que se impusieron en el Este con un 62-20.

Por su parte, Memphis se presentaba en playoffs con los deberes hechos, tras conseguir en octavo puesto del Oeste con 46-36 de parcial, merced sobre todo a sus buenos números en el Fedex Forum. Con tres jugadores llevando el peso del equipo, con Zach Randolph como líder, escoltado por Mike Conley y Marc Gasol, y una buena aportación de otro buen puñado de jugadores, como O.J. Mayo, Tony Allen, Sam Young o Shane Battier; Memphis ha conseguido subir el listón todavía más. Contra todo pronóstico, anoche consumaron el 4-2 sobre los Spurs que les lleva a semifinales, con Randolph promediando 21,5 puntos y 9,2 rebotes; Marc Gasol 14,2 puntos y 12,3 rebotes, y Conley 14,3 puntos y 6,2 asistencias. De poco sirvieron los 20,6 puntos promediados por Ginobili, o los 19,7 de Tony Parker. Los de San Antonio han echado de menos la mejor versión de su mítico Tim Duncan, que se ha quedado en 12,7 puntos y 10,5 rebotes, que si bien son buenos números, están muy por debajo de lo que suele hacer el 21 a estas alturas de la temporada.

Tony Parker (9) y Manu Ginobili (20) no consiguieron evitar la derrota ante Memphis que suponía su eliminación

Así pues, Memphis completa la terna de semifinalistas de conferencia, donde no ha habido más sorpresas -han pasado todos los que quedaron entre los cuatro primeros de cada conferencia, excepto los ya mencionado Spurs, y Orlando, que tras ser cuarto del Este se vio superado por Atlanta-. Los cruces que dirimirán las finales de cada conferencia son los siguientes:

CONFERENCIA OESTE

Memphis Grizzlies – Oklahoma City Thunder


Tras la machada ante los Spurs, Marc y los suyos tendrán que vérselas con uno de los equipos de moda en la NBA, los Thunder de Kevin Durant, que sigue creciendo a pasos agigantados. En la primera ronda se deshicieron con facilidad de los Nuggets por 4 a 1, con un Durant estelar promediando 32,3 puntos, Russell Westbrook 23,8 puntos y 6,2 asistencias, y Serge Ibaka con 10,2 puntos y 11 rebotes por partido. Un equipo joven pero favorito para plantarse en su primera final de Conferencia. De ahí en adelante sus opciones dependerán en buena medida del rendimiento de Kevin Durant, pero si sigue jugando como hasta ahora serán candidatos a todo. Los Grizzlies, por su parte, tratarán de extender este sueño lo más lejos posible, sin ningún tipo de presión pero con muchísimas ganas.

Dallas Mavericks – Los Angeles Lakers

Tras deshacerse de los New Orleans Hornets de Chris Paul, con más sufrimiento de lo esperado y con actuaciones claves de hombres como Lamar Odom o Andrew Bynum; los Lakers de Kobe y Pau ya están en semifinales, donde les esperan ni más ni menos que los Dallas Mavericks, que vienen de imponerse por 4 a 2 a los Portland Trail Blazers de Brandon Roy y Rudy Fernández. Los de oro y púrpura tendrán la ventaja de campo en la eliminatoria -y también en una hipotética final de conferencia tras la derrota de los Spurs-, pero los de Dallas vienen motivados para dar la sorpresa y plantarse en la final. En la eliminatoria contra los Blazers, Nowitzki promedió 27,3 puntos, seguido por Jason Terry que anotó 17,3 desde el banquillo, que se unieron a las 6,5 asistencias de Jason Kidd y a los 9,5 rebotes de Tyson Chandler. Por su parte, los Lakers vencieron a los Hornets con 22,5 puntos de media de Kobe Bryant, seguido por un gran Andrew Bynum, que acabó la serie con unos promedios de 15,2 puntos y 10,3 rebotes.

El duelo Lakers-Mavericks enfrentará a los dos mejores jugadores europeos: Pau Gasol y Dirk Nowitzki

El duelo Lakers-Mavericks tendrá también otro duelo interno entre Pau Gasol y Dirk Nowitzki, los dos mejores jugadores europeos de la última década. El alemán ha vuelto a ser la pieza fundamental de su equipo, mientras que el de Sant Boi no ha completado una de sus mejores actuaciones. 13,5 puntos y 6,8 rebotes, acompañados por 3,7 asistencias y 2,3 tapones. Unos números más que decentes para la mayoría de los jugadores, pero muy por debajo del potencial del español, que acostumbra a promediar un doble-doble en los momentos de la verdad.

CONFERENCIA ESTE

Atlanta Hawks – Chicago Bulls

Tras dar la sorpresa al deshacerse por 4 a 2 de los Magic de Dwight Howard, los Hawks se plantan en semifinales con los deberes más que hechos, y sin nada que perder ante los Bulls, que vienen de derrotar con facilidad (4-1) a los Indiana Pacers. Los Bulls llegan como grandes favoritos, con un estelar Derrick Rose que viene de promediar 27,6 puntos y 6,2 asistencias ante los Pacers, magníficamente acompañado por Luol Deng, con 18,6 puntos de media; y Joakim Noah y Carlos Boozer, ambos con un doble-doble de promedio -Noah: 12 puntos y 10,6 rebotes; Boozer: 10 puntos y 10,2 rebotes-.

En lo que a los Hawks refiere, en la serie ante los Magic los grandes protagonistas fueron Jamal Crawford, que promedio 20,5 puntos desde el banquillo; y como no, Joe Johnson, con 18 puntos y 6,5 rebotes. Junto a ambos, cabe destacar la aportación bajo el tablero de Al Horford, con 12 puntos y 10,2 rebotes, y la de Josh Smith, con 14,3 puntos. En principio los de Atlanta tienen las de perder, pero en siete partidos pueden pasar muchas cosas.

Boston Celtics – Miami Heat

La semifinal entre Boston y Miami es sin duda la que mayor expectación ha generado. El “Big Three” contra los “Beach Boys”, vamos, casi nada. Los de Florida cuentan con la ventaja del factor campo, pero los Celtics están más curtidos en los lances de estas alturas de temporada. Además, vienen de ser el único equipo que ha mantenido su casillero a cero en la serie inicial. Se deshicieron de los Knicks de Carmelo Anthony por la vía rápida, y con sus cuatro grandes nombres presentando unos grandes números. En el apartado anotador destacan Paul Pierce con 22,3 y Ray Allen con 22, y no se quedan cortos los otros dos, con un doble-doble de media: Rajon Rondo, 19 puntos y 12 asistencias; y Kevin Garnett, con 15,5 puntos y 11,3 rebotes. El quinto titular, Jermaine O’Neal, se encarga de poner los tapones -2,5 por partido-.

En lo que a Miami se refiere, siguen con su (bendito) problema de la excesiva dependencia de sus “Beach Boys”, dejando a Mike Bibby y a Zydrunas Ilgauskas casi como meros espectadores; algo que de nuevo quedó patente en la eliminatoria contra Philadelphia, que finalmente resolvieron por 4 a 2. Eso si, los números de los tres son espectaculares: LeBron James presenta 24,2 puntos, 10,6 rebotes y 6,2 asistencias; Dwayne Wade con 22,2 puntos, 8,4 rebotes, 5,2 asistencias, 1,4 robos y 2 tapones por partido; y Chris Bosh, que acabó la serie promediando 19,8 puntos y 9 rebotes. La presencia del resto del equipo es casi testimonial.

Hay argumentos de sobra para inclinar la balanza del favoritismo hacia uno u otro lado, pero lo que está fuera de toda duda es que esta eliminatoria será la que más estrellas contenga en la cancha. Y es que quien ponga el partido y vea aparecer a Wade, Rondo, Bosh, Allen, Pierce, LeBron, Garnett… podría acabar pensando que se ha equivocado y están repitiendo algún All-Star de los últimos años.

La eliminatoria estrella: los "Beach Boys" de Miami contra el "Big Three" de Boston

Boston Celtics, Los Angeles Lakers, Chicago Bulls, Miami Heat, Oklahoma City Thunder, Atlanta Hawks, Dallas Mavericks y Memphis Grizzlies. Ya sólo quedan ocho y para uno de ellos será el anillo. Se admiten apuestas.

Bendito (y maldito) problema tiene Sergio Scariolo. Serge Ibaka, de origen congoleño; o Nikola Mirotic, montenegrino de nacimiento. Bendito problema porque son dos talentos increíbles y uno de los dos va a estar a su próxima disposición. Maldito por la regla de la federación que sólo permite que un jugador naturalizado vaya con la roja de basket. Cualquiera de los dos tiene talento de sobra para entrar en la selección, pero sólo hay sitio para uno. Y de momento Serge Ibaka parte con ventaja. En primer lugar, porque a sus 21 años ya está en la élite de la NBA en estadísticas tan bien valoradas allí como son los tapones; además de haberse consolidado en uno de los equipos de moda, Oklahoma City Thunder, que liderados por Kevin Durant están en cuarta posición de la conferencia Oeste, tan solo por detrás de los asombrosos Spurs de Tony Parker, Tim Duncan y Manu Ginobili; los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol; y los Mavericks de Dirk Nowitzki y Jason Terry. Además, tomó parte en el último concurso de mates en el que se impuso el jugador de los Clippers Blake Griffin.

Ibaka está realizando una enorme temporada, promediando 9,5 puntos; 7,6 rebotes; y 2,3 tapones en 26,6 minutos; con unos porcentajes de 54,4% en tiros de campo y de 72,9% desde la línea de personal. Es el tercer jugador más utilizado tras Durant y Russell Westbrook, a la par con James Harden. Y todo esto en su segundo año en la NBA, donde está demostrando que puede jugar de ala-pivot perfectamente, una de las posiciones más requeridas en la roja.

La opción de Serge Ibaka en el equipo nacional gana opciones tras su gran temporada en los Thunder

Las credenciales de Ibaka están fuera de toda duda. Si su naturalización sigue los cauces previstos todo hace pensar que estará vistiendo los colores del equipo nacional este verano. En cualquier selección entraría por la puerta grande y sin ningún síntoma de duda. Pero resulta que en España hay otro jugador naturalizado que llama a las puertas del despacho de Scariolo. Se trata de Nikola Mirotic, el ala-pivot montenegrino del Real Madrid; un año y medio más joven que Ibaka y con una proyección abismal, pero que quizás hoy esté un paso por debajo del congoleño. Su gran temporada en el conjunto blanco hace que sea una de las piezas más codiciadas del próximo draft, pese a que en Madrid sueñan con verle capitanear el nuevo proyecto de la sección junto a los españoles Sergi Llull y Carlos Suárez. El ya ha anunciado que su futuro está en la NBA y todo hace pensar que el año que viene cruzará el charco. Este año está promediando 8 puntos y 3,9 rebotes en 17 minutos, pero lo que se valora es su futuro. Hay quien apunta que será uno de los mejores jugadores europeos de la próxima década, complicándole más todavía la decisión a Scariolo.

El ala-pivot del Real Madrid Nikola Mirotic es el gran rival de Ibaka por un puesto en la selección

Llegó a sonar un tercer nombre como Brad Oleson, el escolta de origen norteamericano del Caja Laboral, pero la abundancia de jugadores en ese puesto, unido a las grandes cualidades que presentan sus rivales; ha provocado que las quinielas se olviden de él y todo quede en un duelo entre Ibaka y Mirotic. En principio el primero parte con ventaja, dada su mayor experiencia en la mejor liga del mundo, pero la decisión final será de Scariolo. Dice que está siguiendo a una veintena de jugadores para el Eurobasket, pero también ha dejado claro que prefiere tener un equipo de 12 al que puedan sumarse jugadores jóvenes que vayan a continuar con su progresión. También ha habido rumores de que el técnico ha decidido que Ibaka viaje al Eurobasket de Lituania mientras Mirotic se foguea en el Europeo sub-20 de Bilbao.

Pero si hay algo que no se le escapa a nadie es que Scariolo tiene un buen puñado de jugadores fijos para el torneo, siempre que estén disponibles. En este grupo figuran nuestros cuatro NBA, Pau Gasol, Marc Gasol, Jose Manuel Calderón y Rudy Fernández, además de otros jugadores que parecen fijos para el técnico como Fran Vázquez, Ricky Rubio, Felipe Reyes, y por supuesto Juan Carlos Navarro. Si se confirman estos ocho nombres, sólo quedarían cuatro plazas, que tras las retiradas de la selección de Álex Mumbrú y Jorge Garbajosa, estaría entre un buen puñado de nombres como Victor Claver, Carlos Suárez, Víctor Sada, Sergi Llull, Sergio Rodríguez, Fernando San Emeterio o Rafa Martínez, grupo en el que se ubican Ibaka y Mirotic. Queda casi medio año, pero son muchos lo que deben ganarse un puesto.

El Eurobasket de Lituania será la ocasión de recuperar el crédito perdido para España, pero el sorteo no ha sido nada benévolo con los nuestros, que tendrán que jugar contra la anfitriona, Turquía, Polonia, Gran Bretaña, y el que quede segundo en el preeuropeo que disputarán Hungría, Portugal y Finlandia. El grupo es duro, pero como ha dicho el míster, servirá para recordarnos que tenemos que mirar partido a partido, para evitar pérdidas de concentración producidas por llegar al grupo pensando en los cruces.

Los Hornets se convirtieron ayer en la novena víctima consecutiva de los Miami Heat de los denominados “beach boys”: Dwayne Wade, Chris Bosh y LeBron James, con especial protagonismo para el primero en estos tres últimos partidos, donde ha superado los 30 puntos. Parece que este terceto de jugadores de ensueño empieza a carburar, confirmándose definitivamente como la tercera opción tras los Lakers de Kobe y Pau y los Celtics de Rondo y Pierce. Por si alguien dudaba de que iban a ser los tres jugadores más usados por Erik Spoelstra, él mismo se ha encargado rápido de despejarlas. A estás alturas de la temporada LeBron, Wade y Bosh promedian 37, 35.5 y 34.6 minutos por partido, respectivamente. El cuarto en discordia es Udonis Haslem con 26.5 minutos, pero habiendo jugado la mitad de los partidos (y siempre desde el banquillo). De hecho lleva sin jugar desde el 20 de Noviembre. Los otros dos titulares habituales, Carlos Arroyo y Zydrunas Ilgauskas, tan solo promedian 22,6 y 18,5 minutos. Son datos que hablan a las claras de los propósitos de los de Florida. Las posiciones de 2, 3 y 4 quedan para los cracks, y el base y el pivot quedan como posiciones secundarias, enfocadas sobre todo a la defensa.

El escolta Dwayne Wade está siendo protagonista de la buena racha de los Heat

Pero si los minutos distancian a los “beach boys” del resto de sus compañeros, el apartado anotador ahonda estas diferencias. En este caso son LeBron y Wade los encargados de llevar las riendas del equipo, con 24 y 23.4 puntos. Bosh aparece tercero con 17.9, y para encontrar al cuarto hay que bajar de nuevo a Haslem, con 8 puntos de promedio. La estadística es demoledora en favor de los tres genios. Hoy por hoy Miami son ellos.

Y el resto de estadísticas dicen más de lo mismo. En el apartado de rebotes domina Udonis Haslem con 8,2; seguido muy de cerca de Chris Bosh con 8. ¿Y quienes aparecen después? Wade y LeBron, con 6.5 y 5.9 capturas de media. Precisamente estos dos jugadores dominan de forma abrumadora los apartados de asistencias (James 7.2 y Wade 4.3) y de robos (Wade 1.44 y James 1.42). Los tapones son la única clasificación donde no aparecen entre los primeros del equipo.

Esto puede tener varias lecturas. Por un lado es bastante normal que estos tres talentos aglutinen de esta forma todo el juego del equipo. Son tres jugadores que llegan con suma facilidad a los 20 puntos por partido, lo que también nos indica que Chris Bosh es el más sacrificado en este aspecto; en gran parte porque es el menos “chupón” de los tres. Wade es un grandísimo anotador y LeBron es un portento ofensivo, por lo que es Bosh el encargado de aportar cierto equilibrio, incluso desde el punto de vista mediático, donde es el ex de los Cavaliers quien aglutina la presión tras su más que controvertido cambio de camiseta.

Chris Bosh será el encargado de poner el equilibrio entre las figuras de Miami

En este sentido, es obvio que contar con tres jugadores de dichas dimensiones es un auténtico placer. Pero estos datos también pueden leerse desde el punto de vista contrario, el de una excesiva dependencia. Es un tema más que recurrente en la NBA y en muchos otros deportes de equipo, la importancia de las individualidades. Sólo que en este caso la dependencia es triple, es decir, son tres posiciones del campo que pueden resentirse cuando uno de los tres no esté o tenga una mala noche. Si bien es cierto que la ausencia de uno la pueden compensar los otros dos, también pueden existir afectaciones entre ellos, contagios de malas rachas. O que cuando uno falte los otros dos no puedan entenderse lo suficientemente bien con el que ocupe su puesto. Hay que tener en cuenta que en la NBA existe el tope salarial, lo que provoca que para poder afrontar estos tres sueldos multimillonarios, el resto de la plantilla tiene que ser de perfil medio-bajo.

Además hay que contar con la gestión de tales egos, algo que sobre todo puede afectar a LeBron James, quien nunca ha ocultado su ferviente admiración por si mismo -ya de rookie se atrevía a compararse con Michael Jordan-. Ese exceso de autoestima viene dado por sus poderosas condiciones, que son a su vez, su gran potencial y su peor enemigo en la cancha. Sus capacidades, tanto para lo mejor como para desaparecer, van a convertirle en el metrónomo de su equipo, en el factor más decisivo. Cuando esté bien su equipo disfrutará de sus acciones, pero cuando esté mal puede arrastrar al resto con facilidad. Cuando esto suceda, será Wade quien deba echarse el equipo a las espaldas, como ya lleva haciendo muchos años en los Heat.

De la regularidad del controvertido LeBron James dependerán en gran medida las esperanzas reales de los Miami Heat

En definitiva, que con este trío de figuras puede pasar cualquier cosa. Tienen dos versiones y ya las han mostrado, con una racha de 9 victorias cuando empezaban las dudas y los jugadores y técnicos cuestionados. Ahora soplan buenos vientos en la costa de Florida, pero el clima es caprichoso y la NBA se decide en primavera, por lo que pueden cambiar muchas cosas. Lo que si es cierto es que ya están segundos de la Conferencia Este con una marca de 16-8, solo por detrás de Boston. Y en la Oeste, solo los Spurs de Manu Ginobili y Tony Parker, los Mavericks de Dirk Nowitzki y Jason Terry, y los Lakers. Como cada año, la competencia es durísima, pero en Miami hay motivos de sobra para el optimismo, pero también para la prudencia.