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Novak Djokovic levantando el trofeo de Wimbledon, que supone el tercer Grand Slam de su carrera

El “All England” de Londres fue por fin testigo del ascenso definitivo del serbio Novak Djokovic a la cima del tenis mundial. Con el número uno asegurado con su victoria en semifinales, sólo le quedaba derrotar a Rafa para consolidar su reinado en este 2011.

Era la final del traspaso de poderes, y sólo la trayectoria de Nadal sembraba ciertas dudas sobre la victoria de Djokovic. Por segunda vez se encontraban en la final de un Grand Slam, y lo hacían después de haberse visto las caras en cuatro finales este año.

Indian Wells, Miami, Montecarlo y Roma contemplaron atónitos como Nadal sucumbía impotente a los golpes del serbio. Especialmente dolorosas fueron las dos últimas, disputadas sobre tierra batida –la superficie que el español ha dominado con mano de hierro desde hace más de siete años-, y resueltas con relativa facilidad en dos sets por “Nole”.

Eran cuatro precedentes que, sumados a la falta de presión de saberse ya número uno mundial, otorgaban todo el favoritismo a Djokovic. Pero sobre todo, el hecho de haber perdido un solo partido en todo el año, el que le enfrentó al suizo Roger Federer en las semifinales de Roland Garros y que puso fin a su racha de 43 victorias consecutivas.

Rafa Nadal sucumbió ante Novak Djokovic y no pudo sumar su tercer Wimbledon

Enfrente estaba un Rafa Nadal que se plantaba en su quinta final de Wimbledon, con la intención de conquistar su tercer título y el undécimo Grand Slam de su carrera. De lograrlo se habría convertido en el cuarto jugador de la historia con más cantidad de “grandes”, igualando a dos mitos como Rod Laver y Bjorn Borg –a quien ya igualó la impresionante marca de seis títulos de Roland Garros-. Por delante sólo habrían quedado Roy Emerson con 12, Pete Sampras con 14 y Roger Federer con 16.

Pero no era el día de Rafa Nadal, al igual que tampoco está siendo su año. O mejor dicho, era el día y el año de Novak Djokovic. Ganó el primer set por 6-4 y dominó el segundo por 6-1. La tercera manga hacía soñar a Nadal, que se impuso por 6-1; pero en el cuarto set Novak jugó mejor en los momentos decisivos y con un oportuno “break” estableció el 6-3 en el marcador y se coronó rey de Wimbledon por primera vez en su carrera.

El serbio ha pasado de ser la alternativa a la dualidad Roger-Rafa a convertirse en el referente del tenis mundial en este 2011, donde ya acumula la friolera de ocho torneos. Dos Grand Slam –Australia ante Andy Murray y Wimbledon-, cuatro Masters 1000 –Indian Wells, Miami, Montecarlo y Roma; todos ante Rafa-, un Masters 500 –Dubai ante Federer-, y un Masters 250 –Belgrado ante Feliciano López-.

Con estos datos la llegada al número uno era sólo cuestión de tiempo. Pudo ser en la arcilla parisina, pero Federer se cruzó en su camino y pospuso su ascenso. Ha tenido que ser en la hierba londinense, en el torneo más mítico de la historia; y ganando a Nadal en la final, creando mayor simbolismo del traspaso de poderes.

La victoria de Djokovic en Wimbledon ante Rafa coincide con el traspaso del número uno

“Nole” acaba así con la dualidad Roger-Rafa en lo alto del ranking, destrozando un dominio que duraba ya desde el 2 de Febrero de 2004; cuando el suizo desbancaba al estadounidense Andy Roddick. Federer lideró la tabla durante más de cuatro años, hasta que el 18 de Agosto de 2008 Rafa Nadal se convertía en el tercer jugador español en la historia en proclamarse número uno del mundo, tras Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero.

El mallorquín pasó casi un año al mando, hasta el 6 de Julio de 2009; cuando Federer recuperó el liderato. De nuevo casi un año después Rafa volvió a lo más alto. Era el 7 de Junio de 2010. Y así hasta hoy, 4 de Julio de 2011; en el que Novak Djokovic ha destrozado la hegemonía del suizo y el español.

La irrupción del balcánico abre un nuevo interrogante en el mundo del tenis. ¿Estamos ante el inicio de la “era Djokovic”, o por el contrario nos encontramos en los albores de una nueva bipolaridad Novak-Rafa?

Novak Djokovic celebra el punto definitivo que le hacía campeón de Wimbledon por primera vez en su carrera

Esta temporada el balear no ha conseguido derrotar al balcánico, pero si algo ha demostrado Nadal en su carrera es que las dificultades sólo le sirven para mejorar cada vez más su tenis. Además, si analizamos la temporada de Rafa; sólo Djokovic ha sido capaz de derrotarle con asiduidad. Ha ganado sólo tres títulos –Montecarlo, Barcelona y Roland Garros-; pero ha sido finalista en cinco, y en todos ellos ha sido derrotado por el serbio.

Únicamente en tres torneos ha sucumbido antes del último día. El que abría la temporada en Doha, donde cayó en semifinales ante el ruso Nikolai Davydenko; el Open de Australia, donde acudió renqueante y fue derrotado en cuartos por David Ferrer; y el reciente torneo de Queen’s, donde también cayó en cuartos ante el francés Jo-Wilfred Tsonga.

En resumen, Rafa ha sido claramente el segundo mejor tenista del año; o cómo podríamos denominarlo viendo el nivel de Djokovic, el número uno de los mortales. Ahora a Nadal le toca el más difícil todavía, encontrar la forma de ganar al serbio.

La rivalidad Djokovic-Nadal puede abrir un nuevo gran capítulo en el tenis mundial

La otra gran incógnita es hasta dónde puede llegar “Nole”. Resulta evidente que el impresionante nivel de juego del que disfruta en la actualidad no puede ser infinito. Algún día bajará la guardia, caerá lesionado o alguna de las grandes raquetas del circuito –Nadal, Federer o Murray- encontrará la forma para derrotarle. El suizo ha sido el único que lo ha hecho este año, pero coincidió con uno de los peores partidos del serbio –sin quitarle ningún mérito a Roger-.

No obstante, ahora Djokovic no debe pensar en cuánto durará el momento dulce que vive ahora mismo. Su misión ha de ser la de continuar partido a partido, no variar un ápice las rutinas y las dietas que ha adquirido este 2011; el año que pasará a la historia del tenis como el que vio pasar al balcánico de gran aspirante al trono a rey por derecho propio.

Repasemos ahora la trayectoria de Novak en la ATP, desde sus primeras victorias hasta su llegada al uno:

Novak Djokovic en 2006 tras ganar su primer título como profesional

Djokovic se dio a conocer ante el gran público con 19 años, cuando en Julio de 2006 ganó su primer torneo ATP: el Masters 250 de Amersfoort (Holanda); en el que se impuso 6-0, 6-0 al chileno Nicolás Massú. Dos semanas más tarde demostró que no era flor de un día llegando a la final de Umag (Croacia), donde tuvo que retirarse ante el suizo Stanislas Wawrinka.

Ese 2006 no volvió a llegar a ninguna final, pero ascendió del puesto 78 hasta el 16. Y ya al año siguiente consolidó su candidatura a los lugares de mayor privilegio del “ranking”. Lo hizo ganando cinco torneos, incluidos sus dos primeros Masters 1000 –Miami y Montreal, ambos sobre pista dura-. Pero su gran logro de la temporada fue llegar a la final del US Open, donde cayó ante Roger Federer. Al finalizar ese 2007 ya estaba situado como número tres del mundo, posición que conservó con facilidad durante años.

En 2008 “sólo” ganó cuatro títulos, pero todos ellos de gran nivel. Empezó la temporada ganando su primer trofeo de Grand Slam en Australia, donde derrotó a Jo-Wilfred Tsonga en la final. Después llegaron las victorias en los Masters 1000 de Indian Wells y Roma, para finalizar la temporada imponiéndose a Nikolai Davydenko en la Tennis Masters Cup de Shanghai.

Con la victoria ante Tsonga en Australia 2008 Djokovic inauguró su casillero de Grand Slam

Al año siguiente conquistó otros cinco torneos, pero no fue su mejor temporada y llegó a bajar hasta el top 4. Sólo destacó el Masters 1000 París, aunque perdió otras cuatro finales de dicha categoría. 2010 empezó bien con la llegada al top 2 por primera vez, pero se fue diluyendo y sólo sumó dos títulos menores, los Masters 500 de Dubai y Pekín. Lo mejor del año fue llegar de nuevo a la final del US Open, pero esta vez fue Nadal el que le privó de su segundo Grand Slam. Pero a finales de año todas las penas se olvidaron con la conquista de la primera Copa Davis en la historia de Serbia, lo que para muchos supuso el punto de inflexión en la carrera de “Nole”.

Así empezó 2011 como un tiro, ganando en Australia, Dubai, Indian Wells, Miami, Belgrado, Madrid y Roma de forma consecutiva. Llegó a Roland Garros con el número uno a tiro pero Federer se lo impidió, y tuvo que esperar a ganar Wimbledon para alzarse por fin a lo más alto. Se convierte así en el 25º jugador que logra llegar a lo más alto desde que se inició la era Open.

A sus 24 años –es un año menor que Rafa-, ya acumula tres títulos de Grand Slam, una copa de maestros, una Davis, nueve Masters 1000, siete 500 y cinco 250; para un total de 26 títulos ATP. La pista dura es su favorita, ya que en ella ha conquistado 13 trofeos, por siete de tierra batida. La victoria en Wimbledon supuso su primer título sobre hierba.

Y por lo que respecta a los Grand Slam, Roland Garros es el único donde todavía no ha conseguido llegar a la final. Pero viéndole esta temporada, parece sólo cuestión de tiempo que logre ganar al menos una vez cada uno de ellos. Su próxima oportunidad será en Estados Unidos, donde llegará como máximo favorito y buscará su primer título en su tercera final.

Federer, Nadal y Murray tienen ahora la misión de desbancar a Djokovic

Son muchos motivos que hacen pensar que Djokovic se retirará siendo uno de los mitos de la historia del tenis. Falta por ver dónde tiene su techo, y como logrará gestionar las rivalidades que surgirán a partir de ahora, tanto con Rafa como con otros talentos del tenis como Murray o Federer. Y también los que vendrán a partir de ahora.

En definitiva, la ascensión de “Nole” es positiva para el mundo del tenis, y abre una nueva época en la ATP, que seguro que nos deparará enfrentamientos tan memorables como los que nos han regalado Federer y Nadal en los últimos años.

Por último, en el cuadro femenino, la checa Petra Kvitova se hizo con su primer Grand Slam al derrotar a la rusa Maria Shaparova en dos sets, por 6-3 y 6-4; erigiéndose así como una de las grandes promesas del futuro del tenis femenino.

La checa Petra Kvitova ganó en féminas tras imponerse a Maria Sharapova en la final

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Tras los dos partidos benéficos disputados por los dos mejores tenistas de la actualidad, y con una victoria para cada uno, hay una cosa clara. Da exactamente igual quien sea el mejor de los dos -algo de lo que dependerá mucho la evolución de Rafa cuando Roger no esté-, lo importante es que están engrandeciendo un deporte tan bonito como el tenis. Porque aunque ambos mantienen una gran rivalidad, sin duda se trata de una de las rivalidades más ejemplares de la historia del deporte. Todo son buenas palabras entre ambos, celebrando cada victoria con elegancia y asumiendo cada derrota con humildad, viendo siempre al otro como un increíble motivo para no dejar de mejorar nunca. Se miran y saben que están viendo su propia némesis, que cada bola puede ser fundamental y que juegan contra si mismos y contra la propia historia.

Rafa Nadal y Roger Federer se verán las caras por tercer partido de exhibición consecutivo en Abu Dhabi

Pero además son conscientes de todo el bien que le están haciendo al mundo del tenis, y se esfuerzan por ello. Son dos ejemplos a seguir, solidarios y siempre dispuestos a una buena causa. Es cierto que son multimillonarios, pero no tendrían porqué hacerlo; y aún así lo hacen. Son consecuentes a la posición que ocupan y eso es de agradecer de cara al aficionado, que empieza cada torneo deseando verles el último domingo enfrentados en la pista, porque saben que verán tenis de la más altísima calidad, y con un grado de nobleza y deportividad poco frecuentes en el panorama deportivo actual. El tenis siempre ha sido de épocas y de dualidades, y la dualidad Roger-Rafa está creando una época maravillosa, algo que probablemente tardaremos en volver a ver. En los 70 se inició una época de grandes dominadores estadounidenses, que empezó con Jimmy Connors, y siguió con John McEnroe e Ivan Lendl. Sólo el sueco Bjorn Borg logró colarse en su supremacía. Su dominio era tal que el argentino Guillermo Vilas jamás llegó a ser el número uno del ranking, pese a dominar durante años la tierra batida.

De ahí se pasó a unos años donde tenistas como Stefan Edberg, Jim Courier o Boris Becker eran los habituales en las finales de los torneos, hasta que llegó la época de Pete Sampras y André Agassi, aunque el primero logró demostrar una consistencia superior en lo alto. La retirada de Pete dejó un vacío que permitió llegar al número uno a tenistas como Gustavo Kuerten, Carlos Moyá, Marat Safin, Juan Carlos Ferrero, Lleyton Hewitt o Andy Roddick. Pero entonces llegó Roger y se aupó a lo más alto, desde donde contemplaba apacible al resto de tenistas como vulgares humanos. Hasta que apareció un imberbe Nadal que amenazaba su posición de privilegio.

No obstante, Roger no se arrugó. El otro podía ser más fuerte y más joven, pero él podía seguir aprendiendo. Tenía un sparring nuevo que podía hacerle más grande aún, y en eso empleo sus fuerzas. Como es obvio ambos han tenido sus rachas, pero siempre han vuelto a lo más alto. Roger dominaba Wimbledon con mano de hierro, por lo que Rafa tuvo que mejorar su juego en hierba para llegar a la final, y finalmente derrotarle. Por su parte, Roland Garros era cosa de Nadal desde que era adolescente, por lo que Federer tuvo que emplearse a fondo hasta llegar a la final, y aunque no ha conseguido vencer todavía a Rafa en París, estuvo ahí el año en que falló y consiguió imponerse a Robin Soderling en la final, conquistando así el último Grand Slam que le faltaba. Además Rafa ha mejorado en la pista dura hasta conseguir completar el Grand Slam también, con la guinda del Open USA. Todavía se le resiste el ATP World Tour Finals, pero si no pasa nada extraño todavía tiene temporadas de sobra para ganarlo. En el último llegó a la final, y si sigue con su patrón habitual como mucho en dos años lo ha ganado.

Federer, Nadal y Murray, la gran dualidad tenística y uno de los principales aspirantes a romperla

Pese a todo no faltan candidatos que pretendan amenazar su dualidad, como no empezando por Andy Murray y Novak Djokovic, dos jugadores que hace unos años habrían sido número uno durante varias semanas con los puntos que han sumado, pero el excesivo nivel que les ponen Roger y Rafa lo han impedido. Existen otras opciones como Juan Martín Del Potro, Thomas Berdych, Marin Cilic o Ernest Gulbis. También hay otros talentos a la espera de explotar, como Kei Nishikori, Thomaz Bellucci, Thiemo De Bakker, Santiago Giraldo o Pere Riba. La lista puede ser larguísima, pero a día de hoy sólo Djokovic y Murray parecen tener opciones reales de desbancar a Roger o Rafa en cuanto se descuiden.

Mientras tanto los aficionados disfrutaremos de estos dos grandísimos deportistas y de las clases maestras de tenis que dan cada vez que salen a la pista, porque no sabemos cuanto tiempo va a durar, así que hemos de aprovecharla. Y esperar que dure el máximo posible.

Carlos Moyá, primer número uno español de la historia, se retira del tenis a los 34 años

Lo anunció hace más de un mes y hoy se ha hecho efectivo. El gran Carlos Moyá cuelga la raqueta y dice adiós a las pistas. Y lo hace con un palmarés formidable, coronado por el Roland Garros, la Copa Davis y el número uno de la ATP. Fue el primer jugador español en subir hasta lo alto del ranking mundial en 1999 llegando a la final de Indian Wells, que acabaría perdiendo ante el australiano Mark Philippoussis. Quizás fue una de las derrotas menos dolorosas de la historia del deporte español. Sólo encabezó la lista durante dos semanas, pero fueron suficiente para romper esa barrera que ningún español había conseguido superar. Manuel Orantes en 1973, y Álex Corretja mes y medio antes de lograrlo Moyá, se quedaron a las puertas. Incluso Sergi Bruguera había sido número 3 del mundo en 1994. Después vendrían Juan Carlos Ferrero, que sería número uno durante ocho semanas en 2003, y por supuesto Rafa Nadal en 2008 primero y en 2010 después, acumulando ya más de 74 semanas y subiendo.

Pero fue Charly quien abrió la lata, quien devolvió al tenis español a su gran edad de oro. Tras las épocas de los Manolo Santana, Manuel Orantes y Andrés Gimeno, pasaron muchos años hasta que Emilio Sánchez-Vicario primero, y Bruguera después, pusieron a España de nuevo en el panorama tenístico. Y después de él Carlos Moyá, acompañado de Álex Corretja, Albert Costa, y por supuesto Arantxa Sánchez-Vicario y Conchita Martínez. Fue el mallorquín quien encabezó la que hasta la llegada de Rafa fue sin duda la época más gloriosa de nuestro tenis. Ver a Carlos disputando finales contra Corretja y Ferrero se convirtió en algo casi habitual.

Carlos Moyá primero, y Rafa Nadal después han convertido a Mallorca en capital mundial del tenis

TRAYECTORIA

Debutó en 1995 y en esa misma temporada logró ganar su primer título como profesional en Buenos Aires, derrotando a Félix Mantilla en la final. Desde ese año y hasta 2007, ganó siempre al menos un título al año, exceptuando en 1999, precisamente el año de su número uno. Pero su primer gran éxito, el que le dio a conocer mundialmente, no fue precisamente un título, sino la final que perdió en 1997 en el Open de Australia ante Pete Sampras. Y en 1998 llegó su consagración definitiva, primero al imponerse en el Masters de Montecarlo ante Cedric Pioline, y después derrotando a Álex Corretja en la final de Roland Garros. Éste se vengaría en la final de la entonces llamada Tennis Masters Cup, donde le devolvió la moneda a Charly y ganó su primer gran título. Después siguió coleccionando títulos, la mayoría de ellos sobre tierra batida (16 en total), aunque también sumó cuatro sobre pista dura. Destacan los Masters de Cincinnati en 2002 y de Roma en 2004. El colofón llegó ese mismo año con la victoria en la Copa Davis, donde Moyá se impuso primero a Mardy Fish, y después a Andy Roddick en el punto definitivo de la final, consiguiendo junto a Juan Carlos Ferrero, Tommy Robredo y Rafa Nadal la segunda Davis para España

Carlos Moyá ganó el punto definitivo en la Copa Davis 2004, junto a Juan Carlos Ferrero, Tommy Robredo y Rafa Nadal

En total han sido 20 títulos individuales, con un Grand Slam y tres Masters incluidos. A día de hoy sólo hay cuatro jugadores en activo que hayan ganado más títulos que él: Roger Federer (66), Rafa Nadal (43), Andy Roddick (29) y Lleyton Hewitt (28). El ruso Nikolai Davydenko también lleva 20, y el siguiente español es Juan Carlos Ferrero en octava posición con 15 títulos. Además consiguió acabar el año en el top ten en cinco temporadas distintas: primero en 1997 y 1998, y después en 2002, 2003 y 2004.

Pero la figura de Charly ha trascendido mucho más allá de las pistas. Es uno de los personajes más queridos y carismáticos del circuito, lo que ha provocado que los más grandes tenistas del momento le rindieran un homenaje en el último ATP World Tour Finals. Además, su fama de galán le ha llevado a mantener relaciones sentimentales con caras muy conocidas en España, como la presentadora Patricia Conde y la actriz Carolina Cerezuela, con quien acaba de tener su primer hijo; y también con la tenista italiana Flavia Pennetta.

En definitiva, nos deja un grandísimo tenista y una mejor persona, que aunque sea lo que suele decirse en estos casos, esta vez está más justificado que nunca. El tenis español le debe parte de lo que es ahora, y esta semana le ha dedicado un homenaje, en el Masters Nacional que ha supuesto su retirada definitiva al perder esta tarde contra David Ferrer. Así que hoy ya si se puede decir: Gracias por todo Charly, y que te vaya bien en tu vida alejada de las pistas.

Ayer se confirmó que el alicantino acompañará a Nadal en Londres en la renovada ATP World Tour Finals (la Copa de Maestros de toda la vida). Y se confirmó de forma agridulce, porque la derrota de Fernando Verdasco ante Gael Monfils llevaba a David al Masters justo antes de empezar su partido ante Jurgen Melzer, quien ya antes de empezar Paris-Bercy necesitaba prácticamente un milagro para meterse entre los ocho mejores. Con Mikhail Youzhny eliminado de la pelea tras retirarse ante Ernest Gulbis, y Thomas Berdych con el billete casi sellado, Ferrer lo tenía fácil para ser el séptimo integrante del torneo, gracias a su gran final de temporada culminado con la victoria ante Marcel Granollers en el ATP 500 de Valencia, del que el mismo es patrocinador junto a Juan Carlos Ferrero.

El alicantino David Ferrer estará entre los ocho mejores de Londres

Así las cosas, el puesto disponible se lo tenían que disputar Verdasco y Roddick, pero la extraña derrota del madrileño ante Monfils -en el que éste estuvo a punto de cometer una doble falta con match-ball en contra-, le dejó el camino en bandeja al tenista de Nebraska, que estará nuevamente entre los ocho mejores del año. Fer irá como primer suplente, lo que puede suponer que España vuelva a tener tres integrantes en el torneo final, algo que no pasaba desde 2002, cuando Albert Costa, Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero representaron a España en Shanghai, en el que Ferrero perdió la final ante Lleyton Hewitt tras eliminar a Moyá en semifinales.

Desde entonces, y con la única excepción del 2005 (también 2008, aunque Nadal no estuvo por renuncia), siempre ha habido presencia española. En 2003 repitieron Ferrero y Moyá, quien también participaría en 2004. Tras el lapsus de 2005, donde hubo hasta cuatro tenistas argentinos (Gastón Gaudio, Mariano Puerta, Guillermo Coria, y el que terminaría imponiéndose, David Nalbandián). En 2006 asomó la cabeza Nadal, acompañado de Tommy Robredo. Desde entonces Rafa nunca ha faltado al certamen. En 2007 fue con David Ferrer, que perdió la final ante Federer, y tras la renuncia de Nadal al año siguiente; en 2009 fueron Rafa y Fer los representantes de la primera edición del ATP World Tour Finals. Si al final Verdasco llega a entrar, se culminaría una de las mejores temporadas de la historia del tenis español.

Verdasco acaba noveno y tendrá que esperar como primer suplente

En definitiva, a los cuatro de siempre: Rafa Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray; se les han unido el sueco Robin Soderling, el checo Thomas Berdych, el español David Ferrer y el norteamericano Andy Roddick. Verdasco esperará en el banquillo por si se produce alguna baja entre los ocho, algo bastante habitual en años anteriores.

Sean dos o tres, hay claras opciones de traerse el tercer título a España, tras el lejanísimo de Manuel Orantes en 1976, y el de Álex Corretja en 1998, que acumula ya una preocupante capa de polvo. Nadal siempre es un valor seguro, y esta temporada está más fino que nunca, y Ferrer ha demostrado que se le da bastante bien, llegando a la final en su única participación hasta la fecha. Sea como sea, el espectáculo está más que asegurado en Londres del 21 al 28 de Noviembre. Será una semana plagada de encuentros que en otros torneos no se ven hasta el viernes o el sábado, siendo el postre ideal para todo buen gourmet del tenis.

Tradicionalmente el tenis ha sido un deporte de grandes dominadores y duelos que han marcado diversas épocas. En los 70 y los 80 sólo el sueco Bjorn Borg lograba colarse en la tiranía estadounidense, establecida primero por Jimmy Connors, y después por Ivan Lendl y John McEnroe. A finales de los 80 sufrió un pequeño bajón, hasta que en el 93 emergía la figura de Pete Sampras, que acabaría convirtiéndose en el gran dominador de la década, siempre con el permiso de su compatriota André Agassi.

De ahí sucedió otra pequeña crisis hasta que llegó Roger Federer. Muchos tenistas diferentes liderando la ATP durante escasos periodos de tiempo, incluyendo los dos primeros españoles en lograrlo -Carlos Moyá lo fue durante dos semanas en 1999 y Juan Carlos Ferrero comandó la lista durante 8 semanas en 2003-, y alguno un poco más duradero, como el brasileño Gustavo Kuerten o el australiano Lleyton Hewitt. Pero fue el suizo el que estableció una tiranía de cuatro años, hasta que en el 2008 apareció Rafa Nadal. Federer consiguió recuperar el liderato un año más tarde, pero volvió a perderlo este 2010 en el que Rafa ha sumado tres títulos de Grand Slam.

Pocos dudan de que el gran Roger volverá, pero lo que no está tan claro es que Rafa le deje subir al número uno. Esto lleva a plantearse si estamos ante el inicio de una dictadura de Rafa Nadal que se extienda durante varios años, o si por el contrario Federer u otro outsider lograrán desbancarle o acercarse. Para ello habrá que ver quienes son esos aspirantes, y en la actualidad hay uno que se eleva por encima del resto: el escocés Andy Murray.

 

El escocés Andy Murray, reciente ganador en Shanghai

 

Viene de ganar el Masters 1000 de Shanghai, vapuleando en la final a Federer, a quien ya ha ganado en ocho ocasiones. Esta victoria supone el sexto título de este nivel en su carrera de un total de 16, y aporta un dato interesante. Este Masters, sumado al de Toronto que se adjudicó en verano, hacen que sea el único jugador junto a Rafa Nadal en lograr más de un Masters 1000 este año (el español lleva tres). Supera en esta clasificación al suizo Roger Federer, al croata Ivan Ljubicic y al estadounidense Andy Roddick, vencedores de un título cada uno. Sorprende la ausencia en esta lista del serbio Novak Djokovic, reciéntemente relevado por Federer a la tercera posición mundial, y cuyas únicas victorias en 2010 corresponden a los ATP 500 de Dubai y Pekín.

Y es que Djokovic parece que se está quedando por el camino después de su potente irrupción en el circuito como alternativa real a la dicotomía Rafa – Roger, pero su falta de constancia y su incapacidad para sacar su mejor tenis en los momentos más difíciles están cortando su progresión. Nadie duda de que tiene muchísimo tenis, pero lo cierto es que Andy Murray le está comiendo la tostada. Y esta diferencia no es una cuestión de resultados, es algo que se aprecia viendo sus actuaciones. Djokovic enlaza partidos magníficos con auténticos desastres, es raro incluso cuando gana que no tenga unos momentos de bajón. Dobles faltas que no vienen a cuento y una gran facilidad para borrarse de los partidos. Afortunadamente es tan bueno que contra la mayoría de los jugadores le da tiempo a reponerse y acabar llevándose la victoria, pero cuando llegan las rondas finales de los grandes torneos se le empieza a encoger el brazo y se le suele atragantar cualquier rival que le sepa mover.

También se puede atender a los rivales que se han encontrado en las finales importantes que han ganado. Djokovic consiguió su único Grand Slam ante Jo-Wilfred Tsonga, mientras que ha logrado sus cinco Masters 1000 ante Guillermo Cañas, Stanislas Wawrinka, Mardy Fish, Gael Monfils, y por fin, uno ante Federer. También ganó la Copa Masters ante Davydenko. Por su parte, perdió dos finales del Open USA, una ante Roger y otra ante Rafa, y seis finales de Masters 1000, tres ante Rafa, una ante Roger y dos ante el propio Murray.

El escocés por su parte ha perdido las dos únicas finales de Grand Slam que ha disputado, ambas ante Federer; pero a cambio muestra un registro de 6-1 en las finales de Masters 1000, donde sólo le ha derrotado Rafa y donde ha conseguido dos victorias ante Federer, dos ante Djokovic, una ante el argentino Juan Martín Del Potro, y una ante el francés Gilles Simon. Esto nos quiere decir que Djokovic tiende a ganar cuando se le allanan los cuadros de los torneos, mientras que Murray consigue sus mejores victorias ante los tenistas que comparten con él la parte alta del ranking ATP.

Está claro que Federer puede volver por donde solía, o que Djokovic puede encontrar la continuidad que su juego pide a gritos. Incluso que otros nombres como Del Potro o el letón Ernest Gulbis, o incluso el checo Thomas Berdych den el paso adelante necesario para acercarse a Rafa; pero está claro que si alguien puede crecer lo suficiente como para llegar a su altura es Andy Murray, quien a sus 23 años parece haber encontrado la línea en su juego que le lleve a consagrarse como el primero de los outsiders, y quien sabe si a evitar la incipiente tiranía del balear, formando junto a él una época común en el tenis. En su raqueta estará.