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7-5, 7-6, 5-7, 6-1; un marcador para la historia.

Rafa Nadal se dejó caer por sexta vez sobre la arcilla parisina tras derrotar a Roger Federer

Cuatro sets ha necesitado Rafa para alzarse con su sexto Roland Garros, el cuarto que consigue con Roger Federer al otro lado de la pista. Y por primera vez lo ha hecho contra pronóstico, sin desplegar –ni de lejos- su mejor tenis salvo fogonazos; y con la amenaza de una final con Djokovic, que acariciaba el número uno del mundo y llegaba dispuesto a batir el récord de John McEnroe de victorias al inicio de una temporada.

Pero enterrar a Rafa es ridículo, y más hacerlo sobre tierra (lamento el chiste malo). Con ayuda de Roger, que le quito de en medio a Nole en semifinales; ha igualado la mítica marca de Bjorn Borg, y con 6 títulos de Roland Garros ya puede decir que no hay nadie que haya ganado más que él. El sueco lo consiguió en 8 ediciones, mientras Nadal sólo ha necesitado 7.

Rafa Nadal ha igualado la marca de seis Roland Garros que el sueco Bjorn Borg estableció en 1981

Cuatro finales ante Roger, una ante Mariano Puerta –la primera- y otra ante Robin Soderling –el año pasado-. Con la única derrota ante el mismo Soderling en 2009, el mallorquín mantiene el impresionante balance de 45-1 en las tierras parisinas. En 2012 volverá para tratar de superar al sueco y conquistar la séptima Copa de los Mosqueteros para liderar el ranking histórico en solitario, pero al menos durante un año lo compartirá con todo un mito de este deporte.

Pero cuando se salta a la pista de poco valen los éxitos pasados, ni las malas rachas actuales. Tras conquistar el llamado “Clay Slam” en 2010 –Montecarlo, Roma, Madrid y Roland Garros-, el 2011 no estaba siendo igual de productivo, debido básicamente a un hombre: Novak Djokovic. El serbio le había ganado cuatro partidos consecutivos, todos ellos en finales de Masters 1000: Indian Wells y Miami en pista dura, lo que entraba dentro de lo factible; y Madrid y Roma en tierra batida, lo que resultaba mucho más sorprendente y daba fe del descomunal momento de forma de Nole.

Pese a haber llegado a la final de todos los Masters 1000 del año, Rafa llegaba a París con sólo dos títulos en la temporada: el Masters 1000 de Montecarlo y el 500 de Barcelona (Godó para los amigos); aprovechando en ambos la ausencia del serbio. De ahí las dudas generadas antes del comienzo del Grand Slam de arcilla. Sólo Nikolai Davydenko había conseguido lo mismo que ha hecho Djokovic este año: ganarle cuatro encuentros seguidos al español.

Djokovic cayó ante Federer en semifinales y tendrá que esperar para hacerse con el número uno

Y las dudas aumentaron exponencialmente en los primeros compases del torneo, sobre todo en el duelo inicial contra John Isner. De sobra es sabido que un encuentro inicial contra el cañonero norteamericano no es plato de gusto para jugadores del perfil de Rafa, pero nadie esperaba verle contra las cuerdas a las primeras de cambio. Nadal necesitó cinco sets para dar la vuelta a un partido que se le había puesto 2 a 1 abajo, tras perder los tie-break del segundo y tercer set.

El siguiente rival fue el Pablo Andújar, al que se impuso en tres engañosos sets. Sólo los nervios del conquense en el tercero le privaron de ganarle por primera vez un set al número uno del mundo. Rafa ya estaba en tercera ronda, pero las sensaciones no eran nada positivas. Allí se encontró con el desconocido croata Antonio Veic, que no fue rival ni para un Nadal a medio gas.

Llegaban las rondas finales y al otro lado de la pista se plantó otro croata, pero con mucho más cartel: el veterano Ivan Ljubicic. Fue otro partido engañoso a tres sets, ya que sólo el mayor acierto del español en los puntos clave decidió las mangas. Con más sombras que luces llegaban los cuartos de final, y el contrincante traía malos recuerdos: Robin Soderling. Pero resurgió el mejor Rafa y el sueco no fue rival en ningún momento del partido, por lo que se tuvo que despedir de París en cuartos tras dos finales consecutivas.

Rafa Nadal ofreció su mejor versión en cuartos de final ante el sueco Robin Soderling

El penúltimo escollo fue el escocés Andy Murray, que confirmó su mejoría sobre arcilla con su mejor resultado en Roland Garros; pero se vio impotente ante Nadal. Y como ya venía siendo costumbre, el mallorquín ganó en tres sets pero muy apretados; mientras Roger Federer le echaba una mano venciendo a Djokovic. El suizo decidió obsequiar a su némesis por su 25º cumpleaños con un día más como mínimo al frente de la ATP, y de paso se plantó en su quinta final parisina. Días como el de hoy hacen ver que el de Basilea hizo bien en aprovechar la ocasión que se le presentó en 2009 con la lesión de Rafa, ya que si no quizás nunca hubiera ganado los cuatro grandes.

En la final hubo de todo: gran tenis por momentos con bajadas de rendimiento frecuentes de ambos. Rafa remontó un primer set que tenía perdido, y tras desperdiciar un break de ventaja en dos ocasiones en el segundo consiguió imponerse con solvencia en el desempate. Federer remontó en el tercer set y pospuso la contienda hasta el cuarto set, donde el mallorquín ya no dio ninguna opción al suizo y le endosó un claro 6-1 para agrandar más su leyenda.

Por cuarta vez se repitió la foto: Roger Federer finalista de Roland Garros ante Rafa Nadal

Por lo que respecta al resto de españoles, hubo de cal y de arena casi a partes iguales. David Ferrer y Albert Montañes acompañaron a Rafa hasta octavos de final, pero no pudieron acceder a cuartos tras caer en cinco sets ante Gael Monfils y Fabio Fognini.

Lo de Montañes fue más doloroso, ya que su despedida se produjo tras perder 11-9 en el quinto, ante un jugador italiano que estaba totalmente acalambrado y prácticamente no podía sacar. Albert se bloqueó y no supo cerrar, lo que regaló a Djokovic el pase a las semifinales sin jugar, ya que Fognini no pudo ni tan siquiera saltar a pista. Ferrer cayó en un disputado partido donde Monfils hizo valer el calor de la grada para eliminar al de Jávea.

David Ferrer no pudo meterse en octavos tras caer en cinco sets ante el número uno local Gael Monfils

En tercera ronda habían caído Fernando Verdasco ante Ljubicic y Guillermo García-López ante Fognini; en segunda perdieron Marcel Granollers ante Richard Gasquet, Rubén Ramírez-Hidalgo ante Montañes, Pere Riba ante Janko Tipsarevic, Albert Ramos ante Soderling y el ya mencionado Pablo Andújar ante Nadal. Se marcharon sin ganar ni un solo encuentro del cuadro general Daniel Gimeno Traver, Javier Martí, Feliciano López y Nico Almagro, que dio la gran sorpresa negativa de la Armada al caer a las primeras de cambio tras desperdiciar dos sets de ventaja ante el polaco Lukasz Kubot.

Pero el 5 de Junio pasará a la historia por culpa del de siempre, del mismo Rafa que tantas tardes de sofá y tenis nos ha brindado y nos brindará. Para siempre será el día en que Nadal batió por cuarta vez a Federer en la final de París para conquistar su sexto Roland Garros, el que le iguala con Borg.

Son ya diez títulos de Grand Slam, una cifra que previamente sólo habían alcanzado el mismo Borg con 11, Pete Sampras con 14, y evidentemente Roger Federer con 16. En lo que refiera a títulos totales, ya ocupa la undécima posición histórica con 46, todavía muy lejos de los 108 de Jimmy Connors. En esta estadística Federer es 4º con 67 títulos, siendo ya el único en activo que tiene más que Rafa. En tierra batida suma 32 de esos títulos, sólo por detrás del austriaco Thomas Muster (40) y el argentino Guillermo Vilas (45).

El récord de 45 títulos sobre arcilla del argentino Guillermo Vilas no está seguro con Rafa en el circuito

Además, gracias a la derrota de Nole en semifinales, Rafa podrá llegar a las 100 semanas como número uno del mundo. Sólo siete mitos del tenis alcanzaron semejante cifra. De menor a mayor: Andre Agassi (101), Bjorn Borg (109), John McEnroe (170), Jimmy Connors (268), Ivan Lendl (270), Roger Federer (285) y Pete Sampras (286). Palabras mayores que crecen todavía más al mirar el DNI de Rafa Nadal y observar que acaba de cumplir 25 años. Habrá que ver hasta donde aguantan sus rodillas, pero esperemos que sea mucho tiempo porque otro jugador así difícilmente saldrá en décadas.

Para España es el décimo cuarto Roland Garros, ya que a los seis de Nadal se le suman los dos de Manolo Santana y de Sergi Bruguera y los de Andrés Gimeno, Carlos Moyá, Albert Costa y Juan Carlos Ferrero.

Por último, en féminas la ganadora fue la china Na Li, que se convierte así en la primera mujer asiática en conquistar un Grand Slam, desquitándose así de su derrota en la final de Australia ante la belga Kim Clijsters. Se impuso en la final en dos sets a la italiana Francesca Schiavone, que defendía el título logrado en 2010 y se consolida así como una de las grandes raquetas del circuito.

La china Na Li conquistó su primer título de Grand Slam tras imponerse a la italiana Schiavone

Las españolas estuvieron discretas, con Nuria Llagostera en tercera ronda como mejor resultado, donde cayó ante la rusa Anastasia Pavlyuchenkova; mientras que en segunda ronda se quedaron María José Martínez, Silvia Soler y Anabel Medina. A las primeras de cambio perdieron Lourdes Domínguez, Arantxa Parra y Laura Pous.

Además, el granadino Roberto Carballés y el valenciano Andrés Artuñedo han conquistado el título en la categoría de dobles júnior, convirtiéndose en la tercera pareja española que lo consigue tras las victorias de Tommy Robredo y Marc López en 2000 y de Pablo Andújar y Marcel Granollers en 2004.

Robert Carballés y Andrés Artuñedo se hicieron con el título de dobles en categoría junior

El cuadro de honor del torneo se completa con las victorias del bielorruso Max Mirnyi y el canadiense Daniel Nestor en el dobles masculino; y de las checas Andrea Hlavackova y Lucie Hradecka en el femenino.

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Tradicionalmente el tenis ha sido un deporte de grandes dominadores y duelos que han marcado diversas épocas. En los 70 y los 80 sólo el sueco Bjorn Borg lograba colarse en la tiranía estadounidense, establecida primero por Jimmy Connors, y después por Ivan Lendl y John McEnroe. A finales de los 80 sufrió un pequeño bajón, hasta que en el 93 emergía la figura de Pete Sampras, que acabaría convirtiéndose en el gran dominador de la década, siempre con el permiso de su compatriota André Agassi.

De ahí sucedió otra pequeña crisis hasta que llegó Roger Federer. Muchos tenistas diferentes liderando la ATP durante escasos periodos de tiempo, incluyendo los dos primeros españoles en lograrlo -Carlos Moyá lo fue durante dos semanas en 1999 y Juan Carlos Ferrero comandó la lista durante 8 semanas en 2003-, y alguno un poco más duradero, como el brasileño Gustavo Kuerten o el australiano Lleyton Hewitt. Pero fue el suizo el que estableció una tiranía de cuatro años, hasta que en el 2008 apareció Rafa Nadal. Federer consiguió recuperar el liderato un año más tarde, pero volvió a perderlo este 2010 en el que Rafa ha sumado tres títulos de Grand Slam.

Pocos dudan de que el gran Roger volverá, pero lo que no está tan claro es que Rafa le deje subir al número uno. Esto lleva a plantearse si estamos ante el inicio de una dictadura de Rafa Nadal que se extienda durante varios años, o si por el contrario Federer u otro outsider lograrán desbancarle o acercarse. Para ello habrá que ver quienes son esos aspirantes, y en la actualidad hay uno que se eleva por encima del resto: el escocés Andy Murray.

 

El escocés Andy Murray, reciente ganador en Shanghai

 

Viene de ganar el Masters 1000 de Shanghai, vapuleando en la final a Federer, a quien ya ha ganado en ocho ocasiones. Esta victoria supone el sexto título de este nivel en su carrera de un total de 16, y aporta un dato interesante. Este Masters, sumado al de Toronto que se adjudicó en verano, hacen que sea el único jugador junto a Rafa Nadal en lograr más de un Masters 1000 este año (el español lleva tres). Supera en esta clasificación al suizo Roger Federer, al croata Ivan Ljubicic y al estadounidense Andy Roddick, vencedores de un título cada uno. Sorprende la ausencia en esta lista del serbio Novak Djokovic, reciéntemente relevado por Federer a la tercera posición mundial, y cuyas únicas victorias en 2010 corresponden a los ATP 500 de Dubai y Pekín.

Y es que Djokovic parece que se está quedando por el camino después de su potente irrupción en el circuito como alternativa real a la dicotomía Rafa – Roger, pero su falta de constancia y su incapacidad para sacar su mejor tenis en los momentos más difíciles están cortando su progresión. Nadie duda de que tiene muchísimo tenis, pero lo cierto es que Andy Murray le está comiendo la tostada. Y esta diferencia no es una cuestión de resultados, es algo que se aprecia viendo sus actuaciones. Djokovic enlaza partidos magníficos con auténticos desastres, es raro incluso cuando gana que no tenga unos momentos de bajón. Dobles faltas que no vienen a cuento y una gran facilidad para borrarse de los partidos. Afortunadamente es tan bueno que contra la mayoría de los jugadores le da tiempo a reponerse y acabar llevándose la victoria, pero cuando llegan las rondas finales de los grandes torneos se le empieza a encoger el brazo y se le suele atragantar cualquier rival que le sepa mover.

También se puede atender a los rivales que se han encontrado en las finales importantes que han ganado. Djokovic consiguió su único Grand Slam ante Jo-Wilfred Tsonga, mientras que ha logrado sus cinco Masters 1000 ante Guillermo Cañas, Stanislas Wawrinka, Mardy Fish, Gael Monfils, y por fin, uno ante Federer. También ganó la Copa Masters ante Davydenko. Por su parte, perdió dos finales del Open USA, una ante Roger y otra ante Rafa, y seis finales de Masters 1000, tres ante Rafa, una ante Roger y dos ante el propio Murray.

El escocés por su parte ha perdido las dos únicas finales de Grand Slam que ha disputado, ambas ante Federer; pero a cambio muestra un registro de 6-1 en las finales de Masters 1000, donde sólo le ha derrotado Rafa y donde ha conseguido dos victorias ante Federer, dos ante Djokovic, una ante el argentino Juan Martín Del Potro, y una ante el francés Gilles Simon. Esto nos quiere decir que Djokovic tiende a ganar cuando se le allanan los cuadros de los torneos, mientras que Murray consigue sus mejores victorias ante los tenistas que comparten con él la parte alta del ranking ATP.

Está claro que Federer puede volver por donde solía, o que Djokovic puede encontrar la continuidad que su juego pide a gritos. Incluso que otros nombres como Del Potro o el letón Ernest Gulbis, o incluso el checo Thomas Berdych den el paso adelante necesario para acercarse a Rafa; pero está claro que si alguien puede crecer lo suficiente como para llegar a su altura es Andy Murray, quien a sus 23 años parece haber encontrado la línea en su juego que le lleve a consagrarse como el primero de los outsiders, y quien sabe si a evitar la incipiente tiranía del balear, formando junto a él una época común en el tenis. En su raqueta estará.