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Tras los dos partidos benéficos disputados por los dos mejores tenistas de la actualidad, y con una victoria para cada uno, hay una cosa clara. Da exactamente igual quien sea el mejor de los dos -algo de lo que dependerá mucho la evolución de Rafa cuando Roger no esté-, lo importante es que están engrandeciendo un deporte tan bonito como el tenis. Porque aunque ambos mantienen una gran rivalidad, sin duda se trata de una de las rivalidades más ejemplares de la historia del deporte. Todo son buenas palabras entre ambos, celebrando cada victoria con elegancia y asumiendo cada derrota con humildad, viendo siempre al otro como un increíble motivo para no dejar de mejorar nunca. Se miran y saben que están viendo su propia némesis, que cada bola puede ser fundamental y que juegan contra si mismos y contra la propia historia.

Rafa Nadal y Roger Federer se verán las caras por tercer partido de exhibición consecutivo en Abu Dhabi

Pero además son conscientes de todo el bien que le están haciendo al mundo del tenis, y se esfuerzan por ello. Son dos ejemplos a seguir, solidarios y siempre dispuestos a una buena causa. Es cierto que son multimillonarios, pero no tendrían porqué hacerlo; y aún así lo hacen. Son consecuentes a la posición que ocupan y eso es de agradecer de cara al aficionado, que empieza cada torneo deseando verles el último domingo enfrentados en la pista, porque saben que verán tenis de la más altísima calidad, y con un grado de nobleza y deportividad poco frecuentes en el panorama deportivo actual. El tenis siempre ha sido de épocas y de dualidades, y la dualidad Roger-Rafa está creando una época maravillosa, algo que probablemente tardaremos en volver a ver. En los 70 se inició una época de grandes dominadores estadounidenses, que empezó con Jimmy Connors, y siguió con John McEnroe e Ivan Lendl. Sólo el sueco Bjorn Borg logró colarse en su supremacía. Su dominio era tal que el argentino Guillermo Vilas jamás llegó a ser el número uno del ranking, pese a dominar durante años la tierra batida.

De ahí se pasó a unos años donde tenistas como Stefan Edberg, Jim Courier o Boris Becker eran los habituales en las finales de los torneos, hasta que llegó la época de Pete Sampras y André Agassi, aunque el primero logró demostrar una consistencia superior en lo alto. La retirada de Pete dejó un vacío que permitió llegar al número uno a tenistas como Gustavo Kuerten, Carlos Moyá, Marat Safin, Juan Carlos Ferrero, Lleyton Hewitt o Andy Roddick. Pero entonces llegó Roger y se aupó a lo más alto, desde donde contemplaba apacible al resto de tenistas como vulgares humanos. Hasta que apareció un imberbe Nadal que amenazaba su posición de privilegio.

No obstante, Roger no se arrugó. El otro podía ser más fuerte y más joven, pero él podía seguir aprendiendo. Tenía un sparring nuevo que podía hacerle más grande aún, y en eso empleo sus fuerzas. Como es obvio ambos han tenido sus rachas, pero siempre han vuelto a lo más alto. Roger dominaba Wimbledon con mano de hierro, por lo que Rafa tuvo que mejorar su juego en hierba para llegar a la final, y finalmente derrotarle. Por su parte, Roland Garros era cosa de Nadal desde que era adolescente, por lo que Federer tuvo que emplearse a fondo hasta llegar a la final, y aunque no ha conseguido vencer todavía a Rafa en París, estuvo ahí el año en que falló y consiguió imponerse a Robin Soderling en la final, conquistando así el último Grand Slam que le faltaba. Además Rafa ha mejorado en la pista dura hasta conseguir completar el Grand Slam también, con la guinda del Open USA. Todavía se le resiste el ATP World Tour Finals, pero si no pasa nada extraño todavía tiene temporadas de sobra para ganarlo. En el último llegó a la final, y si sigue con su patrón habitual como mucho en dos años lo ha ganado.

Federer, Nadal y Murray, la gran dualidad tenística y uno de los principales aspirantes a romperla

Pese a todo no faltan candidatos que pretendan amenazar su dualidad, como no empezando por Andy Murray y Novak Djokovic, dos jugadores que hace unos años habrían sido número uno durante varias semanas con los puntos que han sumado, pero el excesivo nivel que les ponen Roger y Rafa lo han impedido. Existen otras opciones como Juan Martín Del Potro, Thomas Berdych, Marin Cilic o Ernest Gulbis. También hay otros talentos a la espera de explotar, como Kei Nishikori, Thomaz Bellucci, Thiemo De Bakker, Santiago Giraldo o Pere Riba. La lista puede ser larguísima, pero a día de hoy sólo Djokovic y Murray parecen tener opciones reales de desbancar a Roger o Rafa en cuanto se descuiden.

Mientras tanto los aficionados disfrutaremos de estos dos grandísimos deportistas y de las clases maestras de tenis que dan cada vez que salen a la pista, porque no sabemos cuanto tiempo va a durar, así que hemos de aprovecharla. Y esperar que dure el máximo posible.

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Ayer se confirmó que el alicantino acompañará a Nadal en Londres en la renovada ATP World Tour Finals (la Copa de Maestros de toda la vida). Y se confirmó de forma agridulce, porque la derrota de Fernando Verdasco ante Gael Monfils llevaba a David al Masters justo antes de empezar su partido ante Jurgen Melzer, quien ya antes de empezar Paris-Bercy necesitaba prácticamente un milagro para meterse entre los ocho mejores. Con Mikhail Youzhny eliminado de la pelea tras retirarse ante Ernest Gulbis, y Thomas Berdych con el billete casi sellado, Ferrer lo tenía fácil para ser el séptimo integrante del torneo, gracias a su gran final de temporada culminado con la victoria ante Marcel Granollers en el ATP 500 de Valencia, del que el mismo es patrocinador junto a Juan Carlos Ferrero.

El alicantino David Ferrer estará entre los ocho mejores de Londres

Así las cosas, el puesto disponible se lo tenían que disputar Verdasco y Roddick, pero la extraña derrota del madrileño ante Monfils -en el que éste estuvo a punto de cometer una doble falta con match-ball en contra-, le dejó el camino en bandeja al tenista de Nebraska, que estará nuevamente entre los ocho mejores del año. Fer irá como primer suplente, lo que puede suponer que España vuelva a tener tres integrantes en el torneo final, algo que no pasaba desde 2002, cuando Albert Costa, Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero representaron a España en Shanghai, en el que Ferrero perdió la final ante Lleyton Hewitt tras eliminar a Moyá en semifinales.

Desde entonces, y con la única excepción del 2005 (también 2008, aunque Nadal no estuvo por renuncia), siempre ha habido presencia española. En 2003 repitieron Ferrero y Moyá, quien también participaría en 2004. Tras el lapsus de 2005, donde hubo hasta cuatro tenistas argentinos (Gastón Gaudio, Mariano Puerta, Guillermo Coria, y el que terminaría imponiéndose, David Nalbandián). En 2006 asomó la cabeza Nadal, acompañado de Tommy Robredo. Desde entonces Rafa nunca ha faltado al certamen. En 2007 fue con David Ferrer, que perdió la final ante Federer, y tras la renuncia de Nadal al año siguiente; en 2009 fueron Rafa y Fer los representantes de la primera edición del ATP World Tour Finals. Si al final Verdasco llega a entrar, se culminaría una de las mejores temporadas de la historia del tenis español.

Verdasco acaba noveno y tendrá que esperar como primer suplente

En definitiva, a los cuatro de siempre: Rafa Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray; se les han unido el sueco Robin Soderling, el checo Thomas Berdych, el español David Ferrer y el norteamericano Andy Roddick. Verdasco esperará en el banquillo por si se produce alguna baja entre los ocho, algo bastante habitual en años anteriores.

Sean dos o tres, hay claras opciones de traerse el tercer título a España, tras el lejanísimo de Manuel Orantes en 1976, y el de Álex Corretja en 1998, que acumula ya una preocupante capa de polvo. Nadal siempre es un valor seguro, y esta temporada está más fino que nunca, y Ferrer ha demostrado que se le da bastante bien, llegando a la final en su única participación hasta la fecha. Sea como sea, el espectáculo está más que asegurado en Londres del 21 al 28 de Noviembre. Será una semana plagada de encuentros que en otros torneos no se ven hasta el viernes o el sábado, siendo el postre ideal para todo buen gourmet del tenis.

Tradicionalmente el tenis ha sido un deporte de grandes dominadores y duelos que han marcado diversas épocas. En los 70 y los 80 sólo el sueco Bjorn Borg lograba colarse en la tiranía estadounidense, establecida primero por Jimmy Connors, y después por Ivan Lendl y John McEnroe. A finales de los 80 sufrió un pequeño bajón, hasta que en el 93 emergía la figura de Pete Sampras, que acabaría convirtiéndose en el gran dominador de la década, siempre con el permiso de su compatriota André Agassi.

De ahí sucedió otra pequeña crisis hasta que llegó Roger Federer. Muchos tenistas diferentes liderando la ATP durante escasos periodos de tiempo, incluyendo los dos primeros españoles en lograrlo -Carlos Moyá lo fue durante dos semanas en 1999 y Juan Carlos Ferrero comandó la lista durante 8 semanas en 2003-, y alguno un poco más duradero, como el brasileño Gustavo Kuerten o el australiano Lleyton Hewitt. Pero fue el suizo el que estableció una tiranía de cuatro años, hasta que en el 2008 apareció Rafa Nadal. Federer consiguió recuperar el liderato un año más tarde, pero volvió a perderlo este 2010 en el que Rafa ha sumado tres títulos de Grand Slam.

Pocos dudan de que el gran Roger volverá, pero lo que no está tan claro es que Rafa le deje subir al número uno. Esto lleva a plantearse si estamos ante el inicio de una dictadura de Rafa Nadal que se extienda durante varios años, o si por el contrario Federer u otro outsider lograrán desbancarle o acercarse. Para ello habrá que ver quienes son esos aspirantes, y en la actualidad hay uno que se eleva por encima del resto: el escocés Andy Murray.

 

El escocés Andy Murray, reciente ganador en Shanghai

 

Viene de ganar el Masters 1000 de Shanghai, vapuleando en la final a Federer, a quien ya ha ganado en ocho ocasiones. Esta victoria supone el sexto título de este nivel en su carrera de un total de 16, y aporta un dato interesante. Este Masters, sumado al de Toronto que se adjudicó en verano, hacen que sea el único jugador junto a Rafa Nadal en lograr más de un Masters 1000 este año (el español lleva tres). Supera en esta clasificación al suizo Roger Federer, al croata Ivan Ljubicic y al estadounidense Andy Roddick, vencedores de un título cada uno. Sorprende la ausencia en esta lista del serbio Novak Djokovic, reciéntemente relevado por Federer a la tercera posición mundial, y cuyas únicas victorias en 2010 corresponden a los ATP 500 de Dubai y Pekín.

Y es que Djokovic parece que se está quedando por el camino después de su potente irrupción en el circuito como alternativa real a la dicotomía Rafa – Roger, pero su falta de constancia y su incapacidad para sacar su mejor tenis en los momentos más difíciles están cortando su progresión. Nadie duda de que tiene muchísimo tenis, pero lo cierto es que Andy Murray le está comiendo la tostada. Y esta diferencia no es una cuestión de resultados, es algo que se aprecia viendo sus actuaciones. Djokovic enlaza partidos magníficos con auténticos desastres, es raro incluso cuando gana que no tenga unos momentos de bajón. Dobles faltas que no vienen a cuento y una gran facilidad para borrarse de los partidos. Afortunadamente es tan bueno que contra la mayoría de los jugadores le da tiempo a reponerse y acabar llevándose la victoria, pero cuando llegan las rondas finales de los grandes torneos se le empieza a encoger el brazo y se le suele atragantar cualquier rival que le sepa mover.

También se puede atender a los rivales que se han encontrado en las finales importantes que han ganado. Djokovic consiguió su único Grand Slam ante Jo-Wilfred Tsonga, mientras que ha logrado sus cinco Masters 1000 ante Guillermo Cañas, Stanislas Wawrinka, Mardy Fish, Gael Monfils, y por fin, uno ante Federer. También ganó la Copa Masters ante Davydenko. Por su parte, perdió dos finales del Open USA, una ante Roger y otra ante Rafa, y seis finales de Masters 1000, tres ante Rafa, una ante Roger y dos ante el propio Murray.

El escocés por su parte ha perdido las dos únicas finales de Grand Slam que ha disputado, ambas ante Federer; pero a cambio muestra un registro de 6-1 en las finales de Masters 1000, donde sólo le ha derrotado Rafa y donde ha conseguido dos victorias ante Federer, dos ante Djokovic, una ante el argentino Juan Martín Del Potro, y una ante el francés Gilles Simon. Esto nos quiere decir que Djokovic tiende a ganar cuando se le allanan los cuadros de los torneos, mientras que Murray consigue sus mejores victorias ante los tenistas que comparten con él la parte alta del ranking ATP.

Está claro que Federer puede volver por donde solía, o que Djokovic puede encontrar la continuidad que su juego pide a gritos. Incluso que otros nombres como Del Potro o el letón Ernest Gulbis, o incluso el checo Thomas Berdych den el paso adelante necesario para acercarse a Rafa; pero está claro que si alguien puede crecer lo suficiente como para llegar a su altura es Andy Murray, quien a sus 23 años parece haber encontrado la línea en su juego que le lleve a consagrarse como el primero de los outsiders, y quien sabe si a evitar la incipiente tiranía del balear, formando junto a él una época común en el tenis. En su raqueta estará.