Los Hornets se convirtieron ayer en la novena víctima consecutiva de los Miami Heat de los denominados “beach boys”: Dwayne Wade, Chris Bosh y LeBron James, con especial protagonismo para el primero en estos tres últimos partidos, donde ha superado los 30 puntos. Parece que este terceto de jugadores de ensueño empieza a carburar, confirmándose definitivamente como la tercera opción tras los Lakers de Kobe y Pau y los Celtics de Rondo y Pierce. Por si alguien dudaba de que iban a ser los tres jugadores más usados por Erik Spoelstra, él mismo se ha encargado rápido de despejarlas. A estás alturas de la temporada LeBron, Wade y Bosh promedian 37, 35.5 y 34.6 minutos por partido, respectivamente. El cuarto en discordia es Udonis Haslem con 26.5 minutos, pero habiendo jugado la mitad de los partidos (y siempre desde el banquillo). De hecho lleva sin jugar desde el 20 de Noviembre. Los otros dos titulares habituales, Carlos Arroyo y Zydrunas Ilgauskas, tan solo promedian 22,6 y 18,5 minutos. Son datos que hablan a las claras de los propósitos de los de Florida. Las posiciones de 2, 3 y 4 quedan para los cracks, y el base y el pivot quedan como posiciones secundarias, enfocadas sobre todo a la defensa.

El escolta Dwayne Wade está siendo protagonista de la buena racha de los Heat

Pero si los minutos distancian a los “beach boys” del resto de sus compañeros, el apartado anotador ahonda estas diferencias. En este caso son LeBron y Wade los encargados de llevar las riendas del equipo, con 24 y 23.4 puntos. Bosh aparece tercero con 17.9, y para encontrar al cuarto hay que bajar de nuevo a Haslem, con 8 puntos de promedio. La estadística es demoledora en favor de los tres genios. Hoy por hoy Miami son ellos.

Y el resto de estadísticas dicen más de lo mismo. En el apartado de rebotes domina Udonis Haslem con 8,2; seguido muy de cerca de Chris Bosh con 8. ¿Y quienes aparecen después? Wade y LeBron, con 6.5 y 5.9 capturas de media. Precisamente estos dos jugadores dominan de forma abrumadora los apartados de asistencias (James 7.2 y Wade 4.3) y de robos (Wade 1.44 y James 1.42). Los tapones son la única clasificación donde no aparecen entre los primeros del equipo.

Esto puede tener varias lecturas. Por un lado es bastante normal que estos tres talentos aglutinen de esta forma todo el juego del equipo. Son tres jugadores que llegan con suma facilidad a los 20 puntos por partido, lo que también nos indica que Chris Bosh es el más sacrificado en este aspecto; en gran parte porque es el menos “chupón” de los tres. Wade es un grandísimo anotador y LeBron es un portento ofensivo, por lo que es Bosh el encargado de aportar cierto equilibrio, incluso desde el punto de vista mediático, donde es el ex de los Cavaliers quien aglutina la presión tras su más que controvertido cambio de camiseta.

Chris Bosh será el encargado de poner el equilibrio entre las figuras de Miami

En este sentido, es obvio que contar con tres jugadores de dichas dimensiones es un auténtico placer. Pero estos datos también pueden leerse desde el punto de vista contrario, el de una excesiva dependencia. Es un tema más que recurrente en la NBA y en muchos otros deportes de equipo, la importancia de las individualidades. Sólo que en este caso la dependencia es triple, es decir, son tres posiciones del campo que pueden resentirse cuando uno de los tres no esté o tenga una mala noche. Si bien es cierto que la ausencia de uno la pueden compensar los otros dos, también pueden existir afectaciones entre ellos, contagios de malas rachas. O que cuando uno falte los otros dos no puedan entenderse lo suficientemente bien con el que ocupe su puesto. Hay que tener en cuenta que en la NBA existe el tope salarial, lo que provoca que para poder afrontar estos tres sueldos multimillonarios, el resto de la plantilla tiene que ser de perfil medio-bajo.

Además hay que contar con la gestión de tales egos, algo que sobre todo puede afectar a LeBron James, quien nunca ha ocultado su ferviente admiración por si mismo -ya de rookie se atrevía a compararse con Michael Jordan-. Ese exceso de autoestima viene dado por sus poderosas condiciones, que son a su vez, su gran potencial y su peor enemigo en la cancha. Sus capacidades, tanto para lo mejor como para desaparecer, van a convertirle en el metrónomo de su equipo, en el factor más decisivo. Cuando esté bien su equipo disfrutará de sus acciones, pero cuando esté mal puede arrastrar al resto con facilidad. Cuando esto suceda, será Wade quien deba echarse el equipo a las espaldas, como ya lleva haciendo muchos años en los Heat.

De la regularidad del controvertido LeBron James dependerán en gran medida las esperanzas reales de los Miami Heat

En definitiva, que con este trío de figuras puede pasar cualquier cosa. Tienen dos versiones y ya las han mostrado, con una racha de 9 victorias cuando empezaban las dudas y los jugadores y técnicos cuestionados. Ahora soplan buenos vientos en la costa de Florida, pero el clima es caprichoso y la NBA se decide en primavera, por lo que pueden cambiar muchas cosas. Lo que si es cierto es que ya están segundos de la Conferencia Este con una marca de 16-8, solo por detrás de Boston. Y en la Oeste, solo los Spurs de Manu Ginobili y Tony Parker, los Mavericks de Dirk Nowitzki y Jason Terry, y los Lakers. Como cada año, la competencia es durísima, pero en Miami hay motivos de sobra para el optimismo, pero también para la prudencia.

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